“Máximo quiere vivir, jugar y caminar”: el pedido desesperado de una mamá tucumana para salvar a su bebé

Desde la pequeña localidad de Los Ralos, a 22 kilómetros de San Miguel de Tucumán, una madre libra la batalla más dura de su vida. María Belén Rocha busca ayuda urgente para que su hijo Máximo, de apenas 7 meses, pueda viajar a México y comenzar un tratamiento que podría cambiar su destino.

En diálogo con Info del Estero, María Belén relató con la voz entrecortada la historia de su bebé. Máximo nació con 30 semanas de gestación y, según explicó, sufrió una mala praxis médica. “Al nacer, nació deprimido, no lloró, y con una sepsis neonatal por ruptura de bolsa. Hizo una hemorragia en su cabecita que le provocó una parálisis cerebral bilateral global, hipotonía muscular e hipoacusia grave en ambos oídos”, contó.

Desde entonces, la vida cambió por completo. “Máximo convulsiona, tiene problemas en su cuerpito, no escucha. Le afectó la parte psicomotriz, la maduración, el desarrollo de su mente. Él venía bien, venía excelente, pero por error humano hoy está como está”, expresó.

A pesar del diagnóstico, su mamá lo define como “un niño entendido, un niño amado”. Y agrega, con una convicción que conmueve: “Máximo es un bebé bello. Él quiere vivir, quiere jugar, caminar, hablar”.

Una esperanza en México

La familia recibió una noticia que encendió una luz en medio de tanta oscuridad: Máximo fue seleccionado para viajar a México y acceder a un tratamiento experimental que, según les explicaron, podría regenerar células dañadas de su cerebro y ayudarlo a recuperar parte de su desarrollo psicomotriz.

El tratamiento tiene un costo de 35.000 dólares y debe comenzar a principios de abril. Desde hace meses, familiares, amigos y vecinos organizan rifas, eventos solidarios y campañas para reunir el dinero. Toda la comunidad de Los Ralos se unió en beneficio del pequeño.

Sin embargo, aún faltan alrededor de 20 millones de pesos para poder concretar el viaje. “Estamos en la última desesperación. Tenemos que salir de acá hacia México y todavía nos falta mucho. Le pedimos a la gente, le pedimos a Dios y al mundo que le den la posibilidad a Máximo de llegar”, suplicó María Belén.

La mamá contó que vive en la casa de sus padres y atraviesa este proceso prácticamente sola. “Les hablo desde la ilusión de ser madre primeriza, desde la ansiedad y la angustia que siente mi corazón por el futuro de mi hijo”, dijo.

Cómo ayudar

La familia apela a la solidaridad de quienes puedan colaborar, aunque sea con un pequeño aporte. “Con un poquito cada uno podemos llegar a la bendición de que Máximo pueda ir a México”, expresó.

Quienes deseen ayudar pueden comunicarse a través de la cuenta solidaria: maximo.rocha20

La lucha es larga y el tiempo corre. Pero en Los Ralos la esperanza sigue viva, sostenida por una madre que no se resigna y por una comunidad que sueña con ver a Máximo sonreír, jugar y dar sus primeros pasos.

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