Lo que comenzó como un intento de la lowcost Flybondi por mantener sus operaciones en medio del paro general de la CGT, terminó en un caos logístico y una fuerte acusación. La empresa se vio obligada a cancelar toda su programación de este jueves y el Gobierno Nacional salió al cruce y denunció un boicot directo por parte del gremio petrolero para dejar a los aviones sin combustible.
Mientras la mayoría de las aerolíneas locales cancelaron sus vuelos preventivamente, Flybondi intentó operar desde el Aeropuerto de Ezeiza. Sin embargo, la falta de suministro de combustible frustró los planes de la compañía y dejó a miles de pasajeros varados.
Desde la Secretaría de Transporte no dudaron en calificar la situación como una medida deliberada contra la empresa. Según el organismo, los camiones cisterna suministraron combustible a aerolíneas internacionales con normalidad, pero saltearon sistemáticamente a la lowcost argentina.
“Flybondi está sufriendo un boicot del ala sindical de los distribuidores de combustibles aeronáuticos. Es una medida sindical, no empresarial”, afirmaron desde la cartera de Transporte.
La aerolínea emitió un comunicado más técnico, evitando la palabra “boicot” pero confirmando la parálisis total de su flota. Sostuvo que canceló sus vuelos debido a la “falta de abastecimiento de combustible derivada del paro general”.
La paradoja: La empresa confirmó que sí está recibiendo combustible en otros aeropuertos del país, lo que refuerza la teoría de que el problema está focalizado exclusivamente en la terminal de Ezeiza.
El Gobierno sugiere que, al ser la aerolínea que decidió no adherir al paro y continuar volando, se convirtió en el “blanco” de los sindicatos que buscan garantizar la efectividad de la medida de fuerza. Al cerrarle el grifo del combustible, el paro se volvió total por una vía indirecta.
