Boca Juniors empató sin goles ante Racing por la sexta fecha del Torneo Apertura en un partido que estuvo marcado por la tensión y el descontento de la hinchada, que descargó toda su furia en los jugadores y el cuerpo técnico. Edinson Cavani y Claudio Úbeda fueron los principales apuntados por el público del Xeneize, que se despidió de su equipo con chiflidos y recriminaciones, a pesar de los intentos de La 12 por calmar las aguas.
El ambiente en La Bombonera se calentó desde el arranque. A pesar de que muchos hinchas llegaron cerca de la hora del partido, la entrada en calor dejó claro el clima en las tribunas. Miltón Delgado y Miguel Merentiel fueron los jugadores más aplaudidos cuando la voz del estadio los nombró, mientras que Tomás Belmonte y Williams Alarcón fueron recibidos con silencio. Por su parte, Claudio Úbeda, el entrenador, recibió los primeros silbidos de la noche, un claro reflejo del malestar generado por el empate contra Platense.
Con la consigna “esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”, La 12 intentó mantener el apoyo al equipo, pero el clima se fue enrareciendo a medida que pasaban los minutos y las oportunidades de gol brillaban por su ausencia. Boca no logró imponer su juego y el partido se fue tornando cada vez más físico, con peleas, pérdidas de tiempo y una gran falta de ideas en el campo. Incluso, Marcos Rojo, jugador de Racing, fue silbado cada vez que tocó la pelota, generando aún más tensión en las tribunas.
En la segunda mitad, cuando el equipo dirigido por Úbeda parecía despertar y controlar los primeros minutos, la visita equilibró rápidamente el partido. A los 27 minutos, tras una pérdida de Cavani, la hinchada de Boca ya comenzaba a impacientarse, pidiendo más actitud con el cántico “movete, Xeneize, movete”. A los 33’, el delantero uruguayo, que volvía a ser titular tras un largo tiempo, falló en una jugada clave y no remató al arco. Con solo 11 de 17 pases correctos, Cavani fue reemplazado por Iker Zufiaurre, en medio de una cortina de silbidos que reflejaban el descontento generalizado de la hinchada.
Finalmente, el silbido colectivo se apoderó de La Bombonera al sonar el silbato final del árbitro Leandro Rey Hilfer. Sin embargo, La 12 siguió al ritmo de “y dale, y dale, y dale Boca dale”, tratando de levantar el ánimo del equipo. A pesar de los intentos de calmar a los hinchas, la frustración por otro empate sin goles era evidente, y el malestar hacia Cavani y Úbeda reflejó la creciente presión sobre el club.
Boca se despidió de su hinchada con más dudas que certezas, en una noche que dejó claro el descontento de la gente. La presión sobre el cuerpo técnico y los jugadores sigue en aumento, mientras la Bombonera sigue esperando una reacción que aún no llega.
