En un giro de máxima tensión entre el Poder Ejecutivo y la Justicia estadounidense, el presidente Donald Trump confirmó este viernes que incrementará al 15 por ciento el arancel global a las importaciones, un día después de haber anunciado que lo establecería en 10%, desoyendo así una reciente disposición de la Corte Suprema que intentaba frenar su iniciativa.
A través de una publicación en sus redes sociales, Trump defendió la medida como un acto de justicia económica para su país, argumentando que numerosos socios comerciales “han estado estafando a Estados Unidos durante décadas, sin represalias… hasta mi llegada”. “Como presidente de Estados Unidos de América, procederé, con efecto inmediato, a elevar el arancel global del 10 por ciento … al nivel máximo permitido y legalmente validado del 15 por ciento”, aseguró el mandatario.
La decisión forma parte de la creciente escalada en la denominada guerra comercial global, en la que el gobierno norteamericano busca proteger industrias locales mediante políticas proteccionistas, y castigar a países con superávits comerciales persistentes frente a EE. UU.
La polémica se intensificó ayer, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos, en un fallo dividido por seis votos contra tres, dictaminó que la estrategia de Trump para imponer aranceles de forma indiscriminada a productos de todo el mundo no estaba amparada por la ley vigente.
Según informó la agencia Noticias Argentinas, los jueces consideraron que el presidente había excedido las facultades que le otorga el Congreso para regular el comercio internacional, y que no podía aplicar aranceles generalizados sin una legislación específica que lo habilite.
Sin embargo, el gobierno respondió con rapidez: en lugar de retroceder, elevó aún más el gravamen, llevando los aranceles al 15% y desafiando el fallo judicial.
La medida no solo complica las relaciones con socios comerciales clave como la Unión Europea, China y México, sino que también abre un capítulo de fuerte conflicto institucional en el propio país.
Analistas políticos y constitucionalistas han señalado que la decisión del presidente podría derivar en nuevos recursos legales, e incluso en investigaciones sobre el uso de poderes ejecutivos más allá de los límites establecidos por el Congreso y la Corte.
Desde los sectores industriales más afectados —especialmente los vinculados a la importación de insumos y bienes de consumo— se escucharon críticas sobre el impacto inflacionario y la posible respuesta en forma de represalias arancelarias por parte de otros países.
Guerra comercial
Este incremento arancelario representa un endurecimiento de la postura de Trump en materia de comercio internacional, en un contexto donde muchas economías ya muestran signos de desaceleración y están atentas a cambios de política que puedan afectar sus mercados de exportación.
Con la Corte Suprema y el Ejecutivo en posiciones encontradas, Estados Unidos enfrenta no solo un debate económico, sino también una confrontación sin precedentes sobre la delimitación de poderes dentro del Estado.
