De sentirse excluido a crear un medio propio: lanzó el primer streaming en lengua de señas del país

Durante años, Matías Cufre sintió que informarse era un privilegio al que no podía acceder con facilidad. Es sordo, tiene 37 años y muchas veces quedó afuera de conversaciones, noticias y contenidos pensados solo para quienes escuchan. Hoy, esa realidad empezó a cambiar: creó Locufre, el primer streaming en lengua de señas de la Argentina.

El proyecto nació junto a su pareja e intérprete, Mariana Ortiz. Frente a una cámara, Matías conduce un programa sin usar la voz, comunicándose exclusivamente con las manos. La propuesta combina lengua de señas con la voz en off de un locutor e intérprete, para que personas sordas y oyentes puedan compartir el mismo contenido.

La idea tomó forma durante la pandemia, cuando el aislamiento y el uso de barbijos dificultaron aún más la comunicación. Con un celular e internet, comenzaron a transmitir en vivo por Instagram para contar las noticias sobre el COVID-19 en lengua de señas. La respuesta fue inmediata: había una necesidad real de información accesible.

Con el tiempo, el proyecto creció. Hoy el programa se emite todos los jueves por YouTube e incluye actualidad, espectáculos y deportes. El equipo está integrado por columnistas sordos, intérpretes, locutores y productores. Incluso realizaron coberturas especiales, como el juicio por el caso Próvolo en Mendoza, de fuerte impacto en la comunidad sorda.

Matías asegura que conseguir trabajo siempre fue difícil. En más de una oportunidad lo llamaron a entrevistas, pero no volvió a tener respuestas. Actualmente trabaja en un banco, pero nunca imaginó que también crearía un medio propio.

Además de los desafíos laborales, el proyecto enfrenta obstáculos técnicos y económicos. La lengua de señas es visual, por lo que la iluminación y los planos deben permitir ver con claridad las manos y las expresiones. También sostienen el emprendimiento con recursos propios, ya que aún no cuentan con patrocinadores estables.

Sin embargo, el impacto social es profundo. Muchas familias cuentan que ahora pueden sentarse juntas frente al televisor y compartir un mismo programa. Para niños sordos, ver a alguien comunicar noticias en su propia lengua representa inclusión y pertenencia.

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