Newell’s Old Boys atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. Tras la dura derrota por 3-0 ante Banfield en el Florencio Sola y la posterior desvinculación de la dupla técnica conformada por Orsi-Gómez, el clima en Rosario explotó con un grave episodio de violencia contra el plantel profesional.
En la madrugada de este domingo, un grupo de hinchas aguardó el regreso del equipo en el predio Centro Griffa y atacó a los futbolistas arrojando bombas molotov. Una de ellas impactó en el automóvil del juvenil Facundo Guch, provocando el incendio del techo del vehículo. Afortunadamente, no hubo heridos y la situación no pasó a mayores.
Además del ataque, los agresores colgaron una bandera con un mensaje amenazante que generó conmoción en el mundo leproso: “Ganen o balas para todos”. La intimidación recuerda a un episodio ocurrido hace seis meses, cuando otro trapo rezaba “Ganen o muerte”, marcando un preocupante antecedente.
El hecho se da en un contexto de profunda crisis futbolística e institucional. Newell’s no logra hacer pie en el Torneo Apertura: suma apenas dos puntos sobre seis partidos, con cuatro derrotas y 12 goles en contra. El equipo se encuentra en la parte baja de la tabla de promedios (25°) y comienza a encender alarmas también en la tabla anual.
La goleada sufrida ante Banfield fue el golpe final para el ciclo de Orsi-Gómez, que se despidieron tras apenas seis encuentros al frente del equipo. En paralelo, el club atraviesa los primeros meses de la gestión encabezada por Ignacio Boero, que ahora deberá resolver con urgencia la llegada de un nuevo director técnico.
Por el momento, Newell’s no emitió un comunicado oficial respecto al ataque sufrido por el plantel. Mientras tanto, el calendario no da respiro: la Lepra deberá enfrentar a Estudiantes el próximo miércoles y, a una semana, disputar el clásico rosarino ante Rosario Central en el Coloso Marcelo Bielsa, en un clima cargado de tensión e incertidumbre.
