México tras la muerte de “El Mencho”: más de 60 muertos y refuerzan seguridad de cara al Mundial

La muerte de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el capo más buscado del continente, ha sumergido a México en una espiral de violencia que ya trasciende las fronteras. El operativo conjunto entre el Ejército mexicano e inteligencia de EE.UU. terminó con la vida del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pero abrió un escenario de guerra interna y alerta internacional a solo cuatro meses del inicio del Mundial 2026.

El ministro de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, confirmó que la noticia de la muerte del capo desató 27 “ataques cobardes” contra las autoridades. El saldo es devastador: más de 60 personas perdieron la vida, incluyendo a 25 efectivos de la Guardia Nacional y 34 presuntos delincuentes. Se reportaron bloqueos en más de 250 rutas, suspensión de clases y la cancelación masiva de vuelos en siete estados y el Gobierno desplegó 2.500 militares adicionales para intentar contener la zona de conflicto en Jalisco y Michoacán.

El Mundial en la mira

Más allá del impacto inmediato, la caída del “Mencho” —por quien EE.UU. ofrecía 15 millones de dólares— activó una alerta terrorista binacional. A las puertas del Mundial que organizarán México, EE.UU. y Canadá, las autoridades temen que el crimen organizado utilice el evento como vidriera para exhibir poder o realizar ataques de represalia.

Los servicios de inteligencia advierten sobre dos frentes críticos, el riesgo de que miembros de cárteles ingresen a las sedes mundialistas bajo la fachada de aficionados extranjeros y una escalada de violencia en regiones clave como Guadalajara (sede del torneo), donde la volatilidad ya está encareciendo seguros y afectando inversiones en hotelería y servicios.

El desafío estratégico para Washington

Para la administración estadounidense, la estabilidad del Mundial es una prioridad de Estado en pleno año electoral. La muerte de quien era el principal traficante de fentanilo hacia el norte es un golpe histórico, pero el costo de la desestabilización en México podría empañar la organización de la Copa del Mundo.

Hoy, la cooperación binacional se centra en el intercambio de inteligencia y la vigilancia financiera para evitar que la reestructuración del CJNG convierta el evento deportivo en un test de supervivencia política para ambos gobiernos.

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