El pasado fin de semana se realizó la tercera edición de la Vendimia en Santiago del Estero. Un evento novedoso por el que se realizaron distintas experiencias en las dos bodegas que existen actualmente en la provincia. Info del Estero fue el único medio presente en el evento de la Bodega María del Pilar, y hablamos con Roberto Montenegro, sommelier, quien contó cómo viene creciendo el proyecto y cuál es la apuesta fuerte: más producción, nuevas cepas… y cabañas para vivir la experiencia completa.
En diálogo con Omar Estanciero, Montenegro celebró la convocatoria y el entusiasmo del público. “Este es el tercer año consecutivo que hacemos la Vendimia y a la gente le encanta porque se siente parte de la elaboración. Recolectan la uva, la llevan hasta la bodega, viven el inicio del vino”, explicó. Y se notó: la afluencia fue muy buena y el clima, de verdadera fiesta.
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Nuevas cepas y el desafío de hacer vino en Santiago del Estero
Hoy la bodega cuenta con casi ocho hectáreas plantadas, de las cuales entre cinco y seis están destinadas a vinificación. Hay viñedos con varios años y también nuevas plantaciones que empiezan a marcar el futuro. Además, incorporan frutales que cumplen una función clave: como maduran antes que la uva, “avisan” cuando aparecen las aves, permitiendo colocar mallas y proteger la producción.
Producir vino en Santiago del Estero no es tarea sencilla. El calor intenso y la falta de altura obligan a adaptar técnicas. “Una de las estrategias es podar menos el follaje para que proteja a la uva del sol tan agresivo que tenemos”, explicó el sommelier. A favor, el suelo de la zona ofrece buena humedad y bajos niveles de salinidad, condiciones que ayudan al desarrollo del viñedo.
En cuanto al mercado, Montenegro reconoció que todavía hay quienes se sorprenden al saber que en la provincia se elabora vino. “Estamos haciendo ruido a nivel nacional. Ahora, con mayor producción, nos animamos a salir fuera de Santiago”, señaló, marcando un paso importante para la expansión.
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La proyección en el turismo
La variedad es otro de los puntos fuertes: trabajan con Cabernet, Malbec, Syrah, Cabernet Franc, Petit Verdot, Ancellotta y la poco conocida Marselan, entre otras. “Un buen vino es el que a uno le gusta”, resumió con simpleza. Durante la Vendimia, incluso propusieron un desafío de cuatro pasos con distintas etiquetas y maridajes pensados para potenciar cada copa.
Pero la gran novedad viene por el lado del turismo. La bodega proyecta crecer en hectáreas productivas, avanzar en la reproducción propia de plantas y sumar infraestructura para recibir visitantes todo el año. Ya se está organizando la construcción de una cocina para desarrollar un restaurante y, además, la incorporación de cabañas que permitirán disfrutar de la experiencia en pleno entorno rural.
Con historia, identidad y nuevas cepas en camino, la Bodega María del Pilar apuesta al vino y quiere que cada visitante se lleve una vivencia completa, desde la cosecha hasta el descanso entre viñedos.
