Una “terrible ventisca” está azotando el noreste de los Estados Unidos, dejando a su paso una estela de apagones masivos, transporte cancelado y ciudades completamente bloqueadas. La tormenta, que meteorólogos comparan con un huracán de categoría 2 por su intensidad, ya afecta a siete estados, siendo Massachusetts y Nueva Jersey los más golpeados.
Números de una tormenta récord
A media mañana de este lunes, el portal poweroutage.us reportaba casi 650.000 hogares sin suministro eléctrico. Las ráfagas de viento, que oscilan entre los 80 y 113 km/h, sumadas a la densa nieve, impiden que las cuadrillas de operarios puedan trabajar para restablecer el servicio. La nieve acumulada ya se superó los 30 cm en Nueva York y Newark, pero se espera que para el martes la acumulación llegue a los 60 centímetros en varias zonas costeras. En los momentos de mayor intensidad, la nieve cae a una velocidad de 8 cm por hora, generando condiciones de “whiteout” (visibilidad cero).

Nueva York en Alerta Máxima
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, activó el protocolo “Code Blue” para proteger a las personas en situación de calle y habilitó autobuses de calentamiento. “Nuestra ciudad enfrenta su segunda tormenta en menos de un mes. Viajar es extremadamente peligroso”, advirtió el mandatario, mientras los aeropuertos cancelan cientos de vuelos y las calles principales permanecen cerradas.
Las autoridades han prohibido incluso el uso de sopladoras de nieve en algunas áreas porque la dispersión del polvo blanco reduce aún más la visibilidad de los equipos de emergencia que trabajan sin descanso.

Debido a que los apagones podrían prolongarse por varios días, las empresas eléctricas y organismos de emergencia emitieron guías de supervivencia para los ciudadanos atrapados, en primer lugar sellar habitaciones no utilizadas y mantenerse agrupados en una sola sala para conservar el calor corporal, dejar los grifos goteando para evitar que las tuberías estallen por el congelamiento y tener ubicados los centros comunitarios en caso de que la temperatura dentro de los hogares baje a niveles peligrosos.
