La chicharrita avanzó en Santiago del Estero, pero la infectividad se mantiene baja

La Estación Experimental del INTA en Quimilí compartió el 36° Informe sobre Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, donde explica que la chicharrita “avanzó en casi todas las regiones”. “La infectividad sigue baja”, pero a los fines de mantener los cultivos a salvo, continúa el monitoreo preventivo.

El reporte incluye datos aportados por la Estación por medio de las Agencias de Extensión Rural (AER) de Añatuya, Malbrán, Quimilí y Sachayoj. Las mismas cuentan con la participación de los ingenieros agrónomos Javier Reinaldi, Sebastían Krapovicas, Diego Salas, el Ténico Walter Rodriguez y la veterinaria Noelia Contineli.

“Como era esperable promediando el verano, la chicharrita avanzó en casi todas las regiones. Si bien la infectividad sigue baja, el monitoreo se vuelve clave para prevenir”, concluyeron los especalistas.

Los datos de este informe fueron relevados entre el 1 y el 16 de febrero de 2026 y muestran un “previsible aumento de la presencia de chicharritas en todas las zonas agroecológicas, con excepción del Centro Sur”.

“Si bien siguen predominando los bajos niveles de captura, aparecen más focos neurálgicos con altas densidades poblacionales”, señalan. “Por esto, aunque la infectividad que se detecta a Spiroplasma (CSS) sigue siendo baja, los expertos de la Red insisten en lo indispensable del monitoreo frecuente (tanto con trampas como con inspecciones sobre el cultivo), así como en la importancia de remitir muestras de insectos a la red entomológica”, destacaron.

A su vez, consideran que el control debe ser más riguroso en “las zonas endémicas o donde coexisten maíces tempranos y tardíos”, ya que “el riesgo de colonización temprana e impacto de enfermedades es mayor”, por ello, es fundamental realizar detecciones a tiempo.

En el NEA, la otra región endémica, el 89% de las muestras registró presencia del vector. Las categorías más bajas (1 a 20 adultos por trampa) se dieron en el 47% de los casos, mientras que las densidades más altas estuvieron en la Colonia La María y Calchaquí (Santa Fe), y Roversi (Santiago del Estero). Casi el 91% de las trampas de la región se ubicaron sobre maíz, y el 79% estaba en estadios iniciales.

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