Con total desazón y hasta un “pico de presión”, Florio Alfonso Trejo anunció que el sábado será el último día que la remisería Orion preste servicios. Luego de más de 35 años operando en La Banda, la empresa se ve acorralada por la imposibilidad de competir con las aplicaciones de transporte que los dejaron sin clientes, sin autos y sin salida.
Solo para dimensionar la crisis del sector, de las ocho remiserías que funcionaban en la ciudad, solo quedan cuatro y desde el 28, serán 3. Orion contaba con casi 200 vehículos antes de la pandemia, hoy dispone de 33, dado que los propietarios de autos migraron a las apps que ofrecen “recompensas”, no exigen habilitaciones, no tributan, ni requieren de operadores.
La situación económica que afecta a la remisería no es nueva. “Se nos imposibilita continuar, seguir prestando servicios, porque no tendríamos dinero para pagar el alquiler, para pagar la luz, para pagar a los operadores. No tenemos recursos y menos aún fuerzas para seguir”, afirmó resignado tras un año de batallar en una competencia completamente desigual.
Casi 38 años después de darle vida a esta organización familiar, se manifestó “angustiado” la decisión que se vio obligado a tomar. “No hay cómo sostener. Es muy triste llegar a esto después de cuánto tiempo en que hemos dado trabajo a tantas personas: propietarios, chóferes, operadores que han pasado por nuestra remisería. Y saber que el sábado cerramos, que es el último día, es muy triste”, se sinceró.
Competencia desleal
Trejo reparó en la “impune” irrupción de las plataformas online de transporte que no tributan en absoluto. “Lamentablemente desde que el Gobierno Nacional ha liberado el ingreso de Uber, DiDi, Cabify (que todavía no está en Santiago), los remiseros han empezado a migrar”.
Una empresa de remises debe pagar impuestos en ARCA, como así también al ENACOM para usar la red de comunicación y la transmisión de datos por radio. Mientras que las aplicaciones prescinden completamente de este sistema. Pero además, “no tributan un centavo ni al Estado municipal, ni al Estado provincial, ni al nacional”.
Lo más doloroso de esta crisis, según Trejo, es que las remiserías generan más puestos de trabajo que las aplicaciones. “Nosotros necesitamos operadores, telefonistas, servicio técnico en comunicaciones, reparaciones, las personas que nos hacen los alquileres, los cartelitos. En fin, siempre hemos dado trabajo, hemos generado trabajo”, remarcó.
Lejos de juicios negativos, entiende que esto es parte de la crisis económica de la que nadie escapa. Para los pasajeros, resulta mucho más económico usar Uber o DiDi, debido a la diferencia de tarifas que presentan con los remises. Para los choferes, la gran demanda del servicio le garantiza dinero de forma permanente, además de saldos a favor, a modo de recompensas por “objetivos cumplidos”.
“La gente busca lo más barato. Entonces, es imposible para nosotros competir. Nosotros nos regimos como empresas por una ordenanza que legislan los concejales de la ciudad. Ellos nos dicen: ‘esta es la tarifa y esto hay que respetar’”, recordó.
En ese aspecto, aclaró que, a diferencia de las plataformas, las tarifas de remises no obedecen a la demanda. “De día o de noche, si llueve o cae piedra o está nevando, es lo mismo. No podemos modificar la tarifa. En cambio, Uber o Didi utilizan usan algoritmos para establecer la tarifa según el día”, indicó.
“Éramos la empresa más grande de La Banda”
El propietario de la añeja empresa reveló que desde el año pasado atraviesan una situación compleja sin precedentes. Este sábado tendrá su fin de la peor manera, con el cese definitivo del servicio que por décadas sirvió como alternativa de transporte para los bandeños.
“Me cuesta un montón expresarme porque la verdad es que la pasé muy mal. Pero en fin, ya veníamos mal desde el año pasado, esto nos venía afectando. No solamente a nosotros, sino a muchas empresas. En La Banda ya cerraron tres”, señaló.
A su vez, habló del gran prestigio que ganaron a lo largo de su trayectoria hasta convertirse en “la empresa más grande de La Banda”, con 193 vehículos.
“Desde el Municipio nunca nos han llamado”
Pese a brindar un servicio sumamente necesario en la “Cuna de poetas y cantores”, el desamparo a las remiserías por parte del municipio fue contundente. “Nunca nos han llamado. Y mira que toda la vida, durante los 35 años de la empresa, hemos tributado como corresponde la habilitación. Pero nunca nos han llamado ni siquiera para decir ‘vengan, vamos a ver la posibilidad de dar la vuelta esta situación’”, lamentó.
Tampoco hubo un pronunciamiento por parte del Ejecutivo Municipal en contra de las aplicaciones de transporte. “Ni siquiera ellos las han autorizado, pero les permiten trabajar, operar. Han entrado directamente y han empezado a funcionar. Está la impunidad, tanto en La Banda como en Santiago”, cuestionó Trejo.
Este sábado 28 de febrero, los bandeños verán circular por última vez a los clásicos remises con el cartel de Orion. Otra empresa corroída hasta los huesos en el que el Gobierno llama el “Año de la Grandeza Argentina”.
