Israel y Estados Unidos atacaron de forma conjunta al régimen iraní

Este sábado, Israel y Estados Unidos lanzaron un “ataque preventivo” masivo contra la República Islámica de Irán. El objetivo, declarado abiertamente por los líderes de ambas naciones, no es solo neutralizar capacidades militares, sino forzar el fin del régimen instaurado en 1979.

La ofensiva comenzó con bombardeos estratégicos, algunos de los cuales impactaron en zonas cercanas a las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, en Teherán. Mientras las sirenas de emergencia alertaban a Jerusalén, el gobierno israelí declaraba el estado de emergencia total y el cierre de su espacio aéreo.

Se solicitó a las familias que permanecieran en los refugios y unidos para evitar ser alcanzados por los ataques.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación activa de sus fuerzas en los bombardeos y utilizó sus redes sociales para definir el alcance de la misión. Según el mandatario, la meta es la aniquilación total de la industria de misiles y la armada iraní.

En un mensaje directo a los ciudadanos de Irán, Trump instó a la población a resguardarse mientras dure la tormenta de fuego: “Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Les pertenecerá a ustedes”, afirmó, vinculando la intervención militar con una promesa de liberación política.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó la operación como una medida de supervivencia nacional. En un video dirigido a la ciudadanía, aseguró que la acción conjunta con EE. UU. busca “eliminar la amenaza existencial” que representa el régimen de Teherán.

Netanyahu subrayó que este ataque generará las condiciones necesarias para que el pueblo iraní tome las riendas de su propio destino, sugiriendo que la caída del sistema teocrático es el único camino hacia la estabilidad regional.

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