El centro de la ciudad termal fue testigo este sábado de un reclamo que trasciende lo policial para convertirse en una tragedia humana sin precedentes. Unas 40 personas acompañaron a la familia de Emilia Medina en una nueva marcha, marcada por el dolor y una exigencia macabra: que la Justicia encuentre y entregue la totalidad de los restos de la víctima.
Un rezo por “Justicia Divina” frente al silencio institucional
Al pasar por frente de la Iglesia local, Edith se quebró en un pedido que conmovió a los presentes. Entre lágrimas y oraciones, le suplicó a “Dios Padre” que los responsables —incluyendo al asesino y su entorno— paguen por el crimen. “Que me entreguen el cuerpo de mi madre en un cajón, donde me lo quieren entregar por partes”, denunció con crudeza, exponiendo la negligencia en la recuperación de los restos de Emilia.

El momento de mayor tensión emocional se vivió cuando Edith, al borde del colapso, clamó por la fuerza de su madre: “¡Dame fuerza, vieja, porque tu hija se quiebra! ¡Dame fuerza para hacer justicia por tu cuerpo, por lo que te hicieron! ¡Era mi pilar, mamá! ¿Ahora en qué me sostengo?”.
La familia Medina atraviesa un calvario que ya lleva dos semanas sin descanso. “Hace dos semanas que no tenemos paz, la familia no duerme, no descansa”, señalaron. Edith fue contundente al expresar el vacío institucional que rodea al caso, aseguró que no siente el apoyo de la Intendente, ni del Gobernador, y que las autoridades locales les han soltado la mano. Denunció que, en lugar de ser contenidos, sienten la presión de las fuerzas de seguridad. También apuntó a la Iglesia, señalando que como institución clave de la sociedad termense, debería involucrarse activamente en el pedido de justicia.

El pedido es puntual y urgente: contención psicológica, acompañamiento estatal y, sobre todo, la entrega digna de los restos de Emilia para poder darle sepultura. Edith teme que la justicia intente “minimizar” el horror ocurrido y que la causa termine en la impunidad.
“Que cada lágrima que nos hicieron derramar la paguen”, sentenció la joven antes de continuar la marcha, en una ciudad que parece haber perdido la paz ante la crueldad de un femicidio que aún espera respuestas básicas.
