El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que existen “muchos indicios” de que el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, podría haber muerto tras un bombardeo conjunto realizado por fuerzas israelíes y de Estados Unidos en el “corazón de Teherán”.
“Esta mañana destruimos, en un ataque sorpresa, el complejo del tirano Khamenei en el corazón de Teherán” y “hay muchos indicios de que ese tirano ya no esté vivo”, declaró el mandatario en un mensaje televisado. También sostuvo que la operación, coordinada con fuerzas norteamericanas, continuará “el tiempo que sea necesario”.
Hasta el momento no existe confirmación independiente sobre el estado de Khamenei. Mientras Netanyahu planteó la posibilidad de que el ataque haya sido fatal, autoridades iraníes indicaron que el líder continúa con vida, aunque sin presentar pruebas concluyentes. En el país persisten restricciones en las comunicaciones y limitaciones para acceder a información verificada.
Según informó Channel 12, la ofensiva incluyó el lanzamiento de treinta bombas sobre el complejo donde funcionan oficinas y residencias de altos funcionarios iraníes. Fuentes citadas por ese medio señalaron que entre los objetivos también se encontraba el presidente Masoud Pezeshkian, sin que se conozca oficialmente el resultado sobre su situación.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que, “hasta donde yo sé, todos los altos funcionarios están vivos”. En sus declaraciones también confirmó la muerte de dos comandantes, aunque no brindó precisiones adicionales.
