Boca quiere meter una última bomba en el mercado de pases tras confirmar la cesión de Lucas Blondel a Huracán y traer de regreso a Sebastián Villa como su tan esperado cuarto refuerzo, tras las llegadas de Santiago Ascacíbar, Ángel Romero, Adam Bareiro y la frustrada incorporación de Edwuin Cetré.
Las incorporaciones ya están cerradas y funcionan únicamente con la liberación de cupos, por eso el Xeneize tiene una gran oportunidad.
El presidente Juan Román Riquelme se está encargando personalmente de la negociación con el delantero, que ya intentó irse de Independiente Rivadavia en enero, llegando incluso a despedirse del club, pero su salida se vio imposibilitada por la alta cotización requerida por la Lepra mendocina, cercana a los doce millones de dólares.
El plazo que abrió la salida del lateral derecho durará hasta el 10 de marzo, por lo que el cuadro de la Ribera tendrá una semana para llevar a buen puerto la transferencia.
Cabe destacar que, cuando el propio Villa se puso el cartel de “se vende”, River demostró interés, como también lo hicieron varios equipos brasileños. Ante la posibilidad de jugar para el Millonario, el colombiano llegó a declarar que, si Marcelo Gallardo lo llamaba, el viajaría a firmar al día siguiente.
Estos comentarios despertaron las críticas de la hinchada xeneize, a lo que el extremo respondió diciendo que él era un trabajador que debía buscar lo mejor para su familia.
El culebrón inicial no llegó a tener nada concreto y esta noche ambas partes se reencontrarán en el Estadio Malvinas Argentinas, por la fecha 8 del Torneo Apertura.
El oriundo de Antioquía dejó Boca en 2023 tras ser hallado culpable de violencia de género. La otra denuncia que había recibido Villa fue por abuso sexual, de está última fue absuelto el año pasado.
Luego de esta situación, el jugador se consideró en libertad de acción y emigró al Beroe de Bulgaria, para retornar al fútbol argentino en julio de 2024. Esto generó que haya demandas cruzadas entre la institución y el futbolista, con el delantero asegurando que hubo un despido de forma indirecta y solicitando dos millones de dólares. En tanto, Boca lo contrademandó ante FIFA y la Justicia argentina por 20 millones de dólares.
