El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha endurecido su discurso frente a lo que considera una “epidemia silenciosa” que afecta a los hogares más vulnerables del gigante sudamericano. Durante un acto oficial en el municipio de Mauá, destinado originalmente a anunciar inversiones en salud y educación, el mandatario desplazó el foco de su discurso para lanzar una advertencia tajante: el Estado intervendrá con “medidas muy serias” para frenar la expansión descontrolada de las casas de apuestas online, conocidas popularmente en Brasil como “bets”.
Para Lula, la naturaleza del juego ha cambiado drásticamente. Lo que antes requería trasladarse a un casino físico, hoy está integrado en la vida cotidiana a través de los smartphones. “El casino está en sus salones, en la palma de la mano de sus hijos de 14 años”, condenó el presidente, subrayando que la tecnología ha derribado las barreras de protección familiar.
El mandatario, que vinculó su postura ética a las enseñanzas de la Iglesia Católica, señaló que el problema no es solo moral, sino estrictamente económico: las plataformas están capturando dinero que debería destinarse a la subsistencia básica. “Se están llevando el dinero del pueblo pobre”, sentenció con un tono que marca el pulso de su agenda de cara a la reelección en octubre.
Los números de la alarma
La preocupación del Palacio del Planalto no es infundada. Datos recientes del Banco Central de Brasil revelaron una cifra escalofriante: solo en un mes, los beneficiarios del programa Bolsa Familia —el sistema de subsidios para los sectores de extrema pobreza— transfirieron aproximadamente 580 millones de dólares (3.000 millones de reales) a empresas de apuestas.
Ante este drenaje de recursos públicos hacia el juego privado, el Gobierno ya ha comenzado a mover sus piezas:
-
Escalada Tributaria: Se aprobó un proyecto de ley para aumentar el impuesto sobre los ingresos de estas plataformas. El gravamen subirá del 12% actual al 15% de forma escalonada hasta 2028.
-
Carga Total: Sumando otros tributos, se estima que la actividad podría enfrentar una presión fiscal cercana al 40%.
-
Destino de lo recaudado: El dinero obtenido por estos impuestos no irá a rentas generales, sino que será etiquetado específicamente para programas de salud pública y seguridad social.
A pesar de la determinación del Ejecutivo, el camino no está libre de obstáculos. En octubre pasado, el Gobierno intentó prohibir mediante normativa que los beneficiarios de planes sociales realizaran apuestas online, pero la medida fue limitada por el juez de la Corte Suprema, Luiz Fux, tras un reclamo de la Asociación Nacional de Juegos y Loterías.
Mientras la audiencia de conciliación en el alto tribunal sigue pendiente por cuestiones de agenda, la realidad en las calles de Brasil muestra una publicidad de apuestas omnipresente en cada transmisión de fútbol, lo que plantea el desafío de regular un mercado que ya se ha vuelto parte del paisaje cultural y económico del país.
