Oriente Medio en llamas: EE. UU. ordena evacuación total mientras Israel bombardea el corazón de Teherán

La región ha entrado en una espiral de violencia sin precedentes tras el ataque conjunto de EE. UU. e Israel que terminó con la vida del Líder Supremo iraní, Alí Jameneí. Este lunes, la ofensiva se intensificó con una nueva oleada de bombardeos sobre Teherán, donde las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) desmantelaron el principal centro de comunicaciones del régimen y la sede de la radiodifusora estatal IRIB, tras emitir alertas de evacuación para la población civil.

Respuesta iraní y el frente regional

Irán respondió con el lanzamiento de misiles balísticos contra territorio israelí, dejando al menos diez muertos y reactivando las alarmas antiaéreas en el norte de Israel. La escalada se ha extendido rápidamente:

Arabia Saudita: Fuertes explosiones sacudieron el barrio diplomático de Riad durante la madrugada del martes, generando pánico en una de las zonas más custodiadas del mundo. Además, drones alcanzaron la refinería de Ras Tanura.

Líbano: Israel bombardea Beirut para desmantelar depósitos de armas de Hezbollah, mientras el gobierno libanés intenta desesperadamente evitar una guerra total en su suelo.

Kuwait: En un incidente de “fuego amigo”, las defensas kuwaitíes derribaron por error tres aviones F-15 estadounidenses; los pilotos resultaron ilesos.

La crisis ha paralizado el mercado energético: QatarEnergy suspendió su producción de gas tras recibir ataques, disparando los precios en Europa un 45%. Ante el riesgo inminente, el Departamento de Estado de EE. UU. ordenó la evacuación inmediata de sus ciudadanos en 15 países, incluidos Israel, Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes, advirtiendo que la asistencia consular podría verse limitada.

Mientras Donald Trump asegura que las operaciones seguirán a “toda fuerza”, el OIEA confirmó que, por ahora, las instalaciones nucleares están a salvo. La inestabilidad ha llegado incluso al Mediterráneo, con evacuaciones preventivas en Chipre ante amenazas aéreas. El mundo observa con vilo una conflagración que ya afecta la seguridad diplomática, el flujo de crudo y la estabilidad de las potencias globales.

Compartir