El sector de electrodomésticos en Argentina sumó este martes un nuevo capítulo de preocupación. Goldmund S.A., la empresa detrás de la reconocida marca Peabody, se presentó formalmente en concurso preventivo de acreedores. La firma, liderada por el empresario de origen coreano Dante Choi, comunicó a su red comercial el inicio de una “reestructuración de pasivos” para intentar garantizar la continuidad de sus operaciones en un contexto de caída del consumo y fuerte competencia externa.
Un gigante golpeado por el cambio de reglas
Aunque la empresa emitió una carta intentando llevar tranquilidad a sus proveedores y clientes, asegurando que la actividad “continúa con normalidad”, el trasfondo es crítico. Choi venía advirtiendo desde finales de 2024 sobre los riesgos de la apertura comercial irrestricta. “Estamos viendo una avalancha de importaciones de lo que nosotros mismos fabricamos. No solo eso, sino que hay prácticas ilegales y falta de controles de calidad en los materiales que ingresan”, había denunciado el empresario meses atrás.
El expediente, radicado bajo el número COM 002835/2026 en el Juzgado Comercial 21, confirma que Peabody no pudo sostener el equilibrio financiero a pesar de contar con un esquema mixto de producción nacional (en sus plantas de Buenos Aires) e importación de componentes desde Asia.
La historia de Dante Choi es la de un resiliente. Llegó al país en 1977, se asentó en Fuerte Apache y construyó un imperio que hoy fabrica desde licuadoras hasta sistemas de climatización con “identidad argentina”. Peabody no solo abastece el mercado interno, sino que ha logrado exportar a países de la región, Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, la crisis actual no ha discriminado trayectorias. El caso de Goldmund se suma a los ajustes de personal y suspensiones que ya vienen reportando otras firmas del sector como Mabe y Electrolux, evidenciando una crisis estructural en la fabricación de artículos para el hogar.
El futuro de la marca
En la carta firmada por Choi, la administración de Goldmund define esta etapa como una “estrategia orientada a fortalecer la estructura de la compañía”. El objetivo es ordenar los compromisos financieros para proyectar un desarrollo sostenible, aunque el sector advierte que sin condiciones estables para la producción y una revisión de la política importadora, el camino será, como admitieron desde la propia empresa, “un proceso muy largo”.
