Por el equipo de Info del Estero
Llueve. Hace días que el tiempo viene así en la Madre de Ciudades, y esta no pretende ser ni una noticia del clima, ni de calles anegadas, ni de todo aquello que ya sabemos que llena los portales cada vez que pasa. No.
Esta nota es para darte ideas de qué puedes comer y cocinarle a tu familia (o a vos mismo) un día como hoy. Porque sí: dan cero ganas de salir de la cama. Pero como la situación actual del país no lo permite y hay que salir a laburar, uno vuelve a casa y ya sabe que tiene ese plato casi listo esperando… y eso te saca una sonrisa.
Sin más vueltas, vamos con tres sugerencias de platos para preparar en un día lluvioso como hoy, por el equipo de especialistas en cocina (en comerlo xD) de Info del Estero.
1. Guiso
Plato noble. Jamás falla. Sea de arroz, de fideo o de lentejas, es la Señora opción estrella elegida por todo el team.
¿Cómo prepararlo? Te cuento así rapidito. En realidad no hay una sola forma de hacerlo: cada familia tiene su estilo. Pero, en líneas generales, comienzas cortando la carne (si es que lleva carne) y la pones a cocinar con un pedacito de ajo. Cuando se sella, agregas las verduras, después el puré de tomate o tomate triturado, y empieza la danza de los condimentos.

Este paso es fundamental para que el guisito tenga buen sabor y no salga desabrido. Pero como no soy Narda Lepes, no puedo recomendar nada específico. Yo le pongo lo que haya: pimentón, finas hierbas (fieles aliadas para la gente como yo que no sabe condimentar demasiado).
La clave del guiso es que las verduras y la carne se cocinen bien juntas durante un buen rato, unos 40 minutos más o menos. Le vas agregando caldito, y cuando las verduritas casi que se desarman, sumas una o dos tazas de agua (según la cantidad). Levantas el fuego hasta que hierva y ahí agregas el fideo o el arroz. Después vuelves a bajar el fuego hasta que todo se cocine.
Se sirve bien caliente. Y se come con pan. Mucho pan.
2. Polenta
Bueno, el que no sepa cómo cocinar polenta… que se retire de la sala.
La forma más fácil es hacer trampa: calentar el agua en la pava eléctrica y después pasarla a la olla. La proporción clásica del paquete dice que por tres tazas de líquido, una de polenta. De ahí vas jugando.

En casa hacemos mitad agua y mitad leche, más un caldito. Cuando rompe hervor, agregas la polenta en forma de lluvia mientras revuelves. Vas viendo que no quede demasiado espesa. Es a gusto.
Se sirve en plato hondo con cubitos de queso mozzarella arriba para que se derritan y eleven el nivel de placer.
La salsa: si quieres hacerla desde cero, puedes seguir los mismos pasos del guiso o comprar una de las que vienen listas. Aquí no juzgamos. Acompañamos.
3. Ravioles
Dios bendiga al alma que los inventó.
Sean de pollo y espinaca, de verduras, de cuatro quesos o lo que sea, los ravioles siempre son bienvenidos un día como hoy. Tengo la receta de la masa y la preparación, y aunque no lo crean es bastante sencillo de hacer. El bajón es ponerse a armarlos: lleva mucho tiempo. Esa la guardamos para un finde o algún día de franco.
Hoy vamos a ir al súper, comprar un paquete de ravioles frescos y ponerlos a hervir.

La salsa roja ya la contamos arriba. Pero si te animas a una salsa blanca, aquí va la receta rápida:
Primero pones la leche con pimienta a gusto en una olla a fuego lento hasta que esté caliente, sin que hierva. En otra olla derrites manteca hasta que quede líquida. Luego agregas la harina y mezclas constantemente con cuchara de madera para que no se pegue.
Esta preparación (mezcla de grasa con harina) se llama roux y es la base de muchas salsas.
Después incorporas la leche caliente sin dejar de mezclar hasta lograr la consistencia deseada. Tene en cuenta que cuando la sacas del fuego, se espesa un poco más. Condimentas con sal y nuez moscada… y listo.
Otras sugerencias
Sopa, infaltable cualquier día de la semana. Puede empezar con el caldo del pollo que herviste para otra comida o con agua y un caldito del súper. Picas verduras y mandas todo a hervir.
Las clásicas: zapallo, papa, batata, zanahoria, cebollita bien picada y un poco de apio que le da un sabor espectacular. Un plus si le agregas fideitos.

Arroz amarillo con pollo. Me pongo de pie con este plato porque es el favorito de quien escribe. Y tengo el honor de decir que nadie lo prepara mejor que mi mamá, la Josefita.
Hoy teñir el arroz es más fácil que antes. Comienzas friendo el arroz con un ajito picado. Cuando sientes ese olorcito a tostado, agregas azafrán o condimento para arroz y vas sumando caldito de a poquito para que se cocine lento. Si no, te queda todo un masacote.

El pollo lo haces aparte, en una salsa como la del guiso: pollo y ajo a la cacerola con un poco de aceite, lo sellas, agregas verduras, puré de tomate, caldo y condimentos. Lo dejas cocinar tranquilo.
Después unes las dos partes… y sale la magia (aunque no como la que hace mi mami).
Tips para aportar más amor
- Se acompaña con pan. Y con queso rallado. Muerte a los ultraprocesados del mal que hicieron los quesos en sobre. Aguante pelear con tus hermanos por quién ralla primero el queso.
- Es obligatorio dormir siesta después de la ingesta.
¿Te dio hambre después de leer esta nota? Objetivo cumplido. Ponete a cocinar. Y buen provecho.
Lourdes
