En tiempo récord: cómo nació el templete de Mama Antula en La Banda inspirado en el santuario de Silípica
El templete de Mama Antula en La Banda nació del pedido de un vecino y el trabajo conjunto con el municipio.

POR LUCIANA SPOSETTI.

En el marco de la festividad de Mama Antula, que cada 7 de marzo convoca a miles de fieles en Santiago del Estero, la ciudad de La Banda cuenta también con un espacio dedicado a la primera santa argentina: un templete construido en 2024 en el barrio que lleva su nombre.

La Arq. Gabriela Coronel, subsecretaria de Desarrollo Urbano del municipio bandeño, recordó en diálogo con Info del Estero cómo surgió el proyecto y el proceso que permitió concretarlo junto a vecinos.

¿Cómo surge la iniciativa de la construcción del templete?

—Surge del pedido de Luis Cruz, un vecino del barrio Mama Antula que vive justamente al frente de donde estaba la gruta y que es parte de la comunidad de la iglesia Cristo Rey. Él presentó una nota al intendente Roger Nediani, solicitando que se ponga en valor la gruta que existía en ese momento. El intendente envió el pedido a nuestra área de Estudios y Proyectos, que depende de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano, dentro del área de Obras Públicas, donde trabajamos en el obrador Dorrego, y allí comenzamos a analizar la propuesta.

En ese lugar existía una gruta levantada por los vecinos. ¿Cómo fue ese proceso de trabajo conjunto?

—Ellos tenían la idea de poner en valor la pequeña gruta que tenían, que estaba revestida en piedra, y elevarla un poco. Entonces hubo un ida y vuelta de ideas entre ellos y nosotros. Ellos se acercaban al obrador y nosotros íbamos al barrio, analizábamos el lugar y tratábamos de tomar dimensión del entorno para ver si la idea que surgía podía enclavarse allí. Todo esto con tiempos muy acotados, porque la nota se realiza en febrero y la misa que se hizo para inaugurar la gruta, en el período de santificación de Mama Antula, fue el 7 de marzo. Era un compromiso que teníamos que asumir todos los actores: los constructores, nosotros y los vecinos.

¿Qué características del templete original de Villa Silípica se buscaron replicar?

—Se trató de replicar algunos rasgos del templete original, que tiene un color blanco dominante y una arquitectura de lenguaje neocolonial, adaptada al entorno de Silípica y que remite a lo tradicional colonial latinoamericano. El color blanco también refuerza valores simbólicos asociados a la pureza y a la espiritualidad, y genera una sensación de recogimiento. Se buscó respetar la elevación espiritual del conjunto, por ejemplo con la torre ubicada hacia un lado y un poco más elevada, y también las escalinatas de acceso. Si bien en el templete original son más importantes, aquí se replicaron a menor escala para darle ese mismo sentido.

Al tratarse de una versión más pequeña, ¿qué criterios se tuvieron en cuenta para la réplica?

—La réplica no tiene que ser una copia. Lo que se buscó fue interpretar los elementos simbólicos del templete original y adaptarlos al entorno que teníamos, a los materiales disponibles y también al tiempo que teníamos, porque estábamos muy acotados. Por ejemplo, el frontis de ingreso, donde se coloca la imagen de Mama Antula, que mide aproximadamente entre 1,20 y 1,30 metros, se elevó unos 60 centímetros del suelo. También se incorporó la torre que aporta verticalidad, tratando de respetar esos elementos simbólicos del templete original.

También se incorporaron elementos autóctonos en la ambientación del lugar

—Sí, se buscó sumar elementos rústicos autóctonos. Por ejemplo, se replicó un telar mediante pintura en la base de la construcción, y se reacondicionaron tinajas donde se colocaron cañas y plantas autóctonas. La idea era darle naturalidad al espacio y que no quedara solamente una estructura de hormigón, sino incorporar elementos que remitan al entorno de Silípica y a su imaginario cultural.

¿Cómo fue el trabajo con la comunidad durante la obra?

—El trabajo con la comunidad fue excelente, con un ida y vuelta constante hasta llegar al proyecto final. Los vecinos lo vivían con mucha emoción desde el momento en que se hizo el pedido al intendente. Nuestro personal también se involucró mucho y se trabajó intensamente para llegar a tiempo. La obra estuvo terminada incluso unos días antes, ultimando detalles. La verdad es que fue un trabajo muy lindo y sentimos que también fortaleció la fe. Como digo siempre, Jesús nos usa como instrumentos, y en este caso sentimos que fuimos instrumentos para hacerle la casita a la Santa Mama Antula en nuestro barrio.

La réplica del templete se ubica sobre la avenida principal del barrio Mama Antula, donde constantemente se hacen celebraciones entre las comunidades religiosas de la zona. Las imágenes fueron aportadas por la Arq. Gabriela Coronel, a quien le agradecemos profundamente.

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