Israel bombardea refinerías y depósitos de combustible en el corazón de Irán

En lo que representa una de las fases más agresivas del conflicto actual, la Fuerza Aérea de Israel lanzó una contundente ofensiva militar contra la infraestructura energética de Irán durante la madrugada del domingo (noche del sábado en Argentina). El ataque se centró en la capital, Teherán, y zonas aledañas, marcando la primera vez en el enfrentamiento que instalaciones industriales civiles de esta magnitud son blanco directo de las bombas. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que el objetivo principal fue desarticular la red de suministro de combustible que abastece a las entidades militares del régimen.

El despliegue operativo dejó imágenes de incendios masivos en puntos críticos de la economía iraní, se reportó la destrucción de aproximadamente 30 tanques de almacenamiento en la refinería Shahr-e Rey —la más grande del país— y explosiones de gran escala en el depósito de petróleo Fardis, en Karaj.

Desde el mando militar israelí, el teniente general Eyal Zamir aseguró que esta operación constituye un paso adicional para profundizar el daño a la estructura del régimen, advirtiendo que continuarán desmantelando sus capacidades operativas. Por su parte, el Ministerio del Petróleo de Irán confirmó el impacto en al menos tres depósitos mayores, mientras que los medios estatales atribuyeron la autoría del ataque a una acción conjunta entre el “régimen sionista” y los Estados Unidos.

La ofensiva ocurre en un clima de presión política interna en Israel, donde líderes de la oposición, como Yair Lapid, exigen abiertamente la paralización total del sector energético iraní para forzar la caída del sistema. Con estas acciones, la guerra entra en una dimensión de desgaste económico sin precedentes, afectando no solo a la logística militar, sino también al suministro de las provincias del norte de Irán, lo que amenaza con desestabilizar por completo la operatividad del país persa en el corto plazo.

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