En un contexto marcado por la variabilidad climática y los desafíos logísticos que enfrenta el sector productivo, en Santiago del Estero impulsan una estrategia para fortalecer el agro mediante información técnica, innovación y mayor valor agregado en origen.
La iniciativa busca transformar la fuerte base agrícola y ganadera de la provincia en un motor de desarrollo industrial y tecnológico. En ese marco, el objetivo es avanzar en la industrialización de materias primas como soja, maíz, algodón y productos ganaderos, generando nuevas oportunidades de inversión y empleo en el territorio.
Desde el gobierno provincial, encabezado por el gobernador Elías Suárez, se plantea que el agro debe pensarse como parte de un sistema productivo más amplio que incluya industria, innovación tecnológica y servicios especializados. La propuesta apunta a fortalecer las cadenas de valor y potenciar el desarrollo económico regional a partir de los recursos locales.
Uno de los ejes centrales de esta estrategia será la creación y fortalecimiento de agencias de desarrollo territorial, espacios destinados a acercar herramientas técnicas a los productores. A través de estas agencias se brindará acceso a asesoramiento especializado, información científica y datos climáticos que permitan mejorar la planificación productiva.
En total, está previsto poner en marcha doce agencias distribuidas en distintas localidades del interior, con el objetivo de reforzar la presencia técnica en zonas productivas y facilitar el acceso a herramientas que mejoren la eficiencia del sector agropecuario.
Además, la estrategia contempla el desarrollo de pequeñas y medianas empresas vinculadas a servicios tecnológicos y a la economía del conocimiento aplicada al campo, un sector que puede aportar innovación y nuevas soluciones para la producción.
La iniciativa cobra especial relevancia en el contexto actual, donde la disponibilidad de información precisa y la asistencia técnica se vuelven claves para mejorar rindes, optimizar costos y reducir riesgos productivos.
El desafío, señalan desde el sector, es claro: convertir la fortaleza del agro santiagueño en un motor de desarrollo industrial y tecnológico, capaz de generar más empleo y mayor valor agregado en el territorio.
