Tras las intensas lluvias en la vecina provincia, el embalse de Río Hondo recibió un aporte superior a los 1200 m³/s. El gobernador Osvaldo Jaldo calificó la situación como “complicada” y el excedente hídrico ya se desplaza hacia la Capital santiagueña y localidades ribereñas.
La situación climática en la región norte ha encendido las alarmas en Santiago del Estero. Las persistentes tormentas registradas este martes en Tucumán, donde se reportaron acumulados de hasta 170 mm en periodos cortos, han generado una saturación de las cuencas que impacta directamente en el sistema hídrico santiagueño.
El estado del Dique Frontal
Según los últimos registros oficiales de este martes, el Embalse de Río Hondo experimentó un marcado ascenso en sus niveles. A las 14 horas, el aporte de agua desde territorio tucumano alcanzó los 1206 m³/s, lo que obligó a las autoridades a incrementar la erogación de salida a 927 m³/s.
Esta maniobra preventiva busca estabilizar la cota del dique, que se mantiene en los 272 metros sobre el nivel del mar, pero implica un traslado inmediato del volumen hídrico hacia el cauce del Río Dulce. Se espera que este “pico” de creciente comience a reflejarse en las próximas horas en la ciudad Capital y zonas del interior provincial que ya presentaban un cauce elevado.
“Situación complicada”: las definiciones de Jaldo
El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, brindó una conferencia de prensa para detallar la magnitud del temporal que afectó a localidades como Leales, Graneros y Taco Ralo. “El estado de situación es complicado. Hay lugares con inundaciones y otros con rompimientos totales de caminos”, explicó el mandatario.
Jaldo advirtió que el fenómeno climático excede la capacidad de respuesta de la infraestructura natural: “No hay capacidad de ríos ni desagües que puedan soportar 170 milímetros. El agua ya corre y no filtra”. Incluso confirmó que se debió cortar la Ruta Provincial 323 para permitir el drenaje del agua en zonas críticas.
Impacto en Santiago del Estero
El desplazamiento de esta masa líquida hacia el norte santiagueño mantiene en vilo a los pobladores ribereños. Al ser este el cuarto pico de crecientes en lo que va de la temporada, los suelos se encuentran saturados, lo que aumenta el riesgo de anegamientos en campos y zonas bajas a la vera del Dulce.
Las autoridades locales mantienen un monitoreo constante sobre el comportamiento del río y recomiendan a la población evitar circular por zonas costeras o de banquinas inestables ante el inminente aumento del caudal.
