“El coaching no está para sanar el pasado, está para crear futuro”: Cecilia Inés, en MDI

El coaching se convirtió en una palabra cada vez más presente en el mundo laboral, empresarial e incluso en la vida cotidiana. Sin embargo, junto con su crecimiento también aparecieron confusiones, falsas promesas y prácticas poco serias que muchas veces terminan dañando la imagen de la disciplina.

Para hablar de este tema visitó La Mañana de Info Cecilia Inés Russo, máster coach ontológica profesional, consultora y columnista dominical de Info del Estero, quien se dedica a analizar estas temáticas desde una mirada profesional. Durante la entrevista, explicó qué es realmente el coaching, cuáles son sus aplicaciones y, sobre todo, dónde están los límites éticos que lo diferencian de otras prácticas.

“Es un universo bastante vapuleado, donde muchas veces se dice ‘soy coach’, ‘hago coaching’ o ‘estoy coachado’, pero no siempre se entiende bien qué significa”, señaló al comenzar la charla.

Un origen que pocos conocen: del deporte al desarrollo personal

Para entender el coaching, Russo propone volver a su origen. “Siempre los orígenes ayudan a ordenar las cosas”, explicó.

Según detalló, la palabra coach proviene inicialmente del ámbito deportivo, donde se refiere al entrenador que acompaña a un equipo o atleta a mejorar su rendimiento. “Viene del deporte y tiene que ver con entrenar”, indicó.

Pero también hay otra raíz interesante en el término: la idea del “cochero”, alguien que transporta a una persona de un lugar a otro. “El coaching es justamente eso: acompañar a alguien desde una realidad A hacia una realidad B, hacia el futuro que quiere construir”, explicó.

Coaching ontológico: trabajar desde el “ser”

Dentro del amplio mundo del coaching, Russo se especializa en coaching ontológico, una corriente que pone el foco en la manera en que las personas interpretan su vida y toman decisiones. “Ontológico viene del ser. Tiene una base filosófica porque la ontología es una rama de la filosofía”, explicó.

A diferencia de otras metodologías que buscan modificar conductas directamente, este enfoque indaga primero en la forma de pensar y en la identidad de la persona. “No es solamente cambiar acciones para cambiar resultados. También nos preguntamos qué ser humano estoy siendo para actuar como actúo”, señaló.

Desde esa mirada, el coaching busca abrir nuevas posibilidades. “¿Qué mirada diferente del mundo necesito para que otras acciones sean posibles? Ahí entra a jugar el ser”, agregó.

¿Para qué sirve el coaching?

Durante la entrevista, Russo explicó que el coaching puede aplicarse en distintos momentos de la vida.Desde decisiones personales hasta desafíos profesionales, el trabajo del coach consiste en acompañar procesos de cambio. “Trabajamos con el diseño de futuro”, resumió.

Entre los casos más frecuentes mencionó:

  • Personas que quieren cambiar de trabajo
  • Profesionales que buscan crecer en su carrera
  • Estudiantes que no logran proyectarse después de terminar sus estudios
  • Personas en procesos de cambio de vida
  • Jubilados que quieren iniciar nuevos proyectos

También es muy utilizado en el ámbito empresarial. “El mayor campo de demanda hoy está en el mundo organizacional y en las líneas gerenciales”, explicó.

Una diferencia clave: el coaching no es terapia

Uno de los puntos más importantes que Russo quiso dejar en claro es la diferencia entre el coaching y la psicoterapia. “En coaching no hay pacientes, hay clientes”, aclaró.

El motivo es que el trabajo del coach no se enfoca en sanar heridas emocionales. “El coaching no está para sanar nada. Ese es el espacio terapéutico de los psicólogos u otros profesionales de la salud”, explicó.

En cambio, el coaching trabaja desde otro punto. “Nosotros trabajamos desde la línea del bienestar para arriba”, afirmó. Cuando aparece una situación que requiere intervención terapéutica, el rol profesional es derivar. “Si detectamos que la persona necesita trabajar cuestiones más profundas, derivamos a un espacio terapéutico”, señaló.

Coaching y psicología: no son enemigos

Russo también se refirió a los conflictos que existieron en algunos momentos entre el coaching y ciertos sectores de la psicología. Según explicó, muchas tensiones surgieron por desconocimiento o por malas prácticas. “El coaching es una profesión muy joven, tiene alrededor de 25 años”, explicó.

Como ocurre con muchas disciplinas nuevas, sus límites éticos se fueron construyendo con el tiempo. “Las asociaciones profesionales son las que van marcando esos límites deontológicos”, indicó.

Entre ellas mencionó:

ACOP, Asociación Argentina de Coaching Ontológico

ICF, International Coaching Federation

Estas organizaciones establecen estándares profesionales y códigos éticos.

El problema de los “falsos coaches”

Uno de los momentos más directos de la entrevista fue cuando se habló de quienes utilizan la palabra coaching para vender fórmulas rápidas de éxito. Russo fue clara al respecto.

“Sí, hay mucho de eso y nos ha hecho mucho daño a nivel profesional”, reconoció. Se trata de figuras mediáticas o de internet que prometen riqueza inmediata, éxito garantizado o recetas mágicas.

“Cuando aparece algo muy empaquetado, con fórmulas del tipo ‘hacé esto en cuatro pasos’, ya hay que sospechar”, advirtió. El coaching real, en cambio, funciona de otra manera. “El coaching es una conversación. Y en las conversaciones importantes de la vida no hay recetas”, explicó.

Lo que un coach sí hace… y lo que no

Para Russo, entender el rol del coach implica también comprender sus límites. Un coach no da órdenes ni soluciones. “No somos los que marcamos el rumbo ni los que hacemos la tarea”, explicó.

El trabajo consiste en acompañar procesos de reflexión para que la persona descubra su propio camino. “Cuando alguien dice que quiere algo, muchas veces lo que hace todos los días contradice ese deseo. Ahí aparece el espacio de trabajo del coaching”, explicó. El objetivo es alinear lo que la persona quiere con lo que realmente hace.

Uno de los conceptos más fuertes que dejó la entrevista tiene que ver con la diferencia entre crear futuro y escapar del pasado. “El coaching trabaja cuando la persona está comprometida con crear algo diferente en su vida”, explicó.

Pero cuando el objetivo es evitar o esconder problemas más profundos, el espacio ya no corresponde al coaching. “Si alguien quiere crear futuro solo para tapar lo que no quiere mirar del pasado, entonces ese no es un espacio de coaching”, advirtió.

Conversaciones que cambian la vida

En definitiva, para Russo el coaching es un espacio de conversación profunda. No hay fórmulas mágicas ni resultados garantizados. “Las conversaciones que realmente importan en la vida no vienen con manual de instrucciones”, reflexionó.

Desde ese lugar, el coaching busca abrir preguntas más que dar respuestas. “Se trata de escuchar qué quiere realmente una persona para su vida y acompañarla a construir ese camino”, concluyó.

Como columnista de Info del Estero, Cecilia Russo viene trabajando estos temas cada domingo, intentando justamente aportar claridad en un campo que muchas veces se presta a confusiones.

Y su mensaje en la entrevista fue claro: diferenciar el coaching profesional de las falsas promesas no solo protege a la disciplina, sino también a las personas que buscan herramientas reales para transformar su vida.

Mirá la entrevista completa

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