Glowish: el laboratorio tecnológico que propone aprender inglés jugando desde los 5 años

La enseñanza del inglés para las infancias puede ir mucho más allá del aula tradicional. Con esa idea nació Glowish, el primer laboratorio tecnológico de inglés de Santiago del Estero, creado por la docente Carolina Muñoz, quien visitó el piso de La Mañana de Info y dialogó con Leo y Luana sobre este innovador espacio educativo pensado para niñas y niños.

Durante la entrevista, la teacher contó cómo surgió la idea, cuáles son los pilares de su propuesta pedagógica y por qué considera que el aprendizaje del idioma debe ser una experiencia memorable.

Un laboratorio tecnológico para aprender inglés jugando

Glowish está pensado como un espacio educativo diferente, donde el aprendizaje del inglés se combina con tecnología, creatividad y estímulos sensoriales. “Glowish significa inglés brillante. Es la unión de glow, brillo, y English. Así nace el término”, explicó Muñoz al contar el origen del nombre.

El proyecto está dirigido a chicos de entre 5 y 12 años, y propone aprender el idioma desde el juego y la exploración. “Es un laboratorio tecnológico de inglés, un espacio no convencional de aprendizaje para niños donde la idea es aprender jugando”, señaló.

El “sorprendizaje”: aprender desde la sorpresa

Uno de los conceptos centrales de Glowish es lo que Muñoz denomina “sorprendizaje”, una mezcla entre sorpresa y aprendizaje que busca despertar la curiosidad desde el primer momento. “Es una de mis palabras favoritas: la función de sorpresa y aprendizaje que sienten los chicos cuando entran al espacio”, contó.

El ambiente del laboratorio está diseñado para generar ese efecto: iluminación ultravioleta, colores flúor y estímulos visuales que captan rápidamente la atención. “Ya desde la iluminación es diferente. Trabajamos con luz ultravioleta y colores flúor para conectar con la atención del chico desde el primer momento”, explicó.

Tecnología con sentido pedagógico

Otro de los pilares del proyecto es el uso de tecnología, pero siempre con un objetivo didáctico. Muñoz detalló que el laboratorio cuenta con pantallas interactivas, realidad virtual, realidad aumentada, lápices de impresión 3D y próximamente robótica. “Hoy es impensado imaginar un espacio educativo sin dispositivos tecnológicos, pero siempre con un uso didáctico y pedagógico”, señaló.

El objetivo es que los chicos tengan contacto con el idioma de una manera distinta a la enseñanza tradicional. “La idea es que el encuentro con el inglés no sea de forma tradicional, sino a través de experiencias que los involucren”, agregó.

La cultura “maker”: crear y no solo consumir

El tercer pilar de Glowish es la llamada cultura maker, que promueve el aprendizaje a través de la creación. Según Muñoz, muchos chicos hoy tienen dificultades en habilidades manuales o en sostener procesos de creación, algo que relaciona con el uso excesivo del celular. “Cuando nos ponemos a crear un objeto en 3D, noto que la motricidad fina está limitada. Creo que una parte de la responsabilidad es el mal uso del celular”, reflexionó.

En ese sentido, el laboratorio busca que los alumnos puedan producir y no solo consumir contenidos. “Me gusta generar el perfil de prosumidor en el alumno: que no sea solo consumidor, sino que también produzca algo y se sienta orgulloso de eso”, destacó.

Una idea que nació en un cumpleaños

El origen del proyecto es tan curioso como simple: una fiesta infantil. Muñoz contó que todo empezó cuando organizaba el cumpleaños de su hijo y decidió crear una “fiesta neón” con materiales que reaccionaban a la luz ultravioleta. “Incorporé hojas y marcadores que brillaban con la luz, y los chicos se engancharon muchísimo con esas actividades. Ahí dije: esto tiene que estar en el aula”, recordó.

Desde ese momento comenzó a experimentar con la idea. “Empecé a pensar cómo unificar los colores, las texturas, la luz y el inglés con un sentido pedagógico”, explicó.

Entre lo tradicional y lo moderno

Durante la charla también surgió el debate sobre los métodos tradicionales de enseñanza del idioma. Para Muñoz, el camino no está en abandonar completamente lo clásico, sino en combinarlo con nuevas estrategias.

“Me gusta hablar de una fina combinación entre lo bueno de la escuela tradicional y lo bueno de la escuela moderna. Que sea moderno no significa necesariamente que sea mejor”, afirmó.

En esa búsqueda, Glowish intenta invitar a los chicos a pensar más allá de los libros. “No se trata solo del student book o el workbook. También es animarse a hacer algo divertido, algo memorable”, señaló.

Aprender inglés para participar del mundo

Finalmente, la docente remarcó que aprender inglés hoy es una herramienta clave para el futuro. “Si uno no tiene inglés hoy, queda fuera de muchas conversaciones del mundo”, sostuvo.

Por eso, asegura que cada clase está pensada como una experiencia. “Trabajo para que cada encuentro sea una experiencia memorable de aprendizaje”, concluyó.

El laboratorio Glowish funciona actualmente en calle 150, entre Misiones y Córdoba, en la ciudad de Santiago del Estero, donde continúa desarrollando esta propuesta educativa que combina juego, tecnología y creatividad para acercar el inglés a las infancias.

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