Los senadores cobrarán más de $11 millones por mes tras una nueva suba salarial

Las dietas de los senadores nacionales volverán a incrementarse y superarán los $11 millones brutos mensuales en los próximos meses, como consecuencia del último acuerdo salarial firmado entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos.

El aumento surge de la paritaria de los trabajadores legislativos, que estableció una suba acumulativa del 12,5% sobre el valor del módulo. Debido al sistema de “enganche” aprobado por el Senado en 2024, cualquier actualización salarial para los empleados del Congreso impacta de manera automática en los haberes de los legisladores.

El acuerdo firmado este miércoles que contempla distintos tramos de incremento: 2% retroactivo a diciembre, 2,2% desde enero, 2% en febrero, 1,7% en marzo y 1,5% a partir de abril.

Desde noviembre del año pasado, los senadores perciben alrededor de $10,2 millones brutos por mes, cifra que ahora volverá a actualizarse con la aplicación de la nueva paritaria.

Cómo se compone la dieta

El ingreso de los senadores se calcula sobre 4.000 módulos. De ese total, 2.500 corresponden a la dieta, 1.000 a gastos de representación y 500 al adicional por desarraigo.

Este último beneficio lo percibe la mayoría de los legisladores, aunque existen algunas excepciones. No lo cobran los representantes de la Ciudad de Buenos Aires —Patricia Bullrich, Agustín Monteverde y Mariano Recalde—, ni la senadora Alicia Kirchner, quien mantiene su jubilación como exgobernadora de Santa Cruz.

El sistema aprobado el año pasado también dejó abierta la posibilidad de que cada senador renuncie al incremento si así lo desea. Esa alternativa ya se utilizó tras la fuerte polémica que generó la votación a mano alzada que instauró el mecanismo automático de actualización, momento en el que los bloques resolvieron congelar las dietas hasta el 31 de diciembre de 2024.

Diferencias con Diputados

La situación contrasta con lo que ocurre en la Cámara de Diputados, donde los ingresos de los legisladores son considerablemente menores.

En la cámara baja, la dieta ronda los $6 millones brutos —unos $4,5 millones netos—, a lo que se suma un adicional cercano a $600.000 por gastos de representación.

Esta diferencia salarial genera desde hace tiempo malestar entre los diputados, ya que a diferencia del Senado, cualquier actualización en sus ingresos depende de una decisión administrativa que debe ser firmada por el presidente de la Cámara, Martín Menem.

Congreso con poca actividad

El nuevo incremento se da además en un momento de baja actividad legislativa. Tras el intenso ritmo de trabajo durante las sesiones extraordinarias, el Congreso se encuentra prácticamente paralizado en ambas cámaras.

Aunque el presidente Javier Milei había anunciado durante la Asamblea Legislativa el envío de un paquete de alrededor de 90 reformas, por el momento esos proyectos aún no ingresaron al Parlamento y la agenda legislativa continúa con escaso movimiento.

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