El ciclo de Eduardo Coudet en River Plate arrancó con las pulsaciones a mil. En un partido que tuvo todos los condimentos de un clásico, el equipo de Núñez logró imponerse ante Huracán, demostrando una reacción anímica que fue lo más destacado del debut del nuevo entrenador.
River comenzó mejor y logró plasmarlo en el marcador gracias a una jugada de “otra época”: centro preciso de Gonzalo Montiel y definición de Sebastián Driussi para el 1-0. Sin embargo, el equipo mostró algunas vacilaciones defensivas que le permitieron al “Globo” meterse en partido.
El empate llegó tras un polémico penal de Martínez Quarta sobre Caicedo, que el propio delantero colombiano se encargó de cambiar por gol. El clima se espesó cuando River tuvo la chance de ponerse en ventaja nuevamente desde los doce pasos, pero el arquero Galíndez le adivinó la intención a Juan Fernando Quintero.
Cuando parecía que el empate estaba sellado, una nueva intervención del VAR derivó en otro penal para la visita. Tras ocho minutos de tensión y revisiones que incluyeron una gresca generalizada —donde resultaron expulsados Colidio en River y Carrizo en el local—, Gonzalo Montiel se hizo cargo de la ejecución. Con la jerarquía que lo caracteriza, el lateral puso el 2-1 definitivo.
Desde el banco, se vio a un Coudet hiperactivo, pidiendo calma a sus dirigidos y protagonizando sus propios reclamos al árbitro. Aunque el equipo todavía muestra rasgos del ciclo anterior y algunos desacoples lógicos por el poco tiempo de trabajo, la victoria en una cancha difícil como la de Huracán sirve como un “reset” fundamental.
River se lleva de Parque Patricios tres puntos vitales para la tabla de la Zona A del Torneo Apertura, pero sobre todo, se lleva la certeza de que tiene la fortaleza mental necesaria para afrontar la nueva etapa que acaba de comenzar.
