Tras la victoria frente a Huracán en el debut de Eduardo Coudet como entrenador, River volvió a los entrenamientos este viernes con la mirada puesta en el partido del domingo ante Sarmiento, en el estadio Monumental, correspondiente a la fecha 11 del Torneo Apertura de la Liga Profesional.
Los futbolistas que tuvieron minutos en el triunfo en Parque Patricios realizaron trabajos regenerativos, mientras que el resto del plantel se entrenó con mayor intensidad. Sin embargo, la principal incógnita pasa por la situación física de Sebastián Driussi.
El delantero, que marcó el primer gol en el inicio del ciclo de Coudet, no disputó el segundo tiempo ante Huracán debido a una molestia en el pubis. Su evolución será evaluada en las próximas horas y este sábado será exigido en la última práctica para determinar si podrá integrar la lista de convocados para el compromiso ante Sarmiento.
La posible ausencia de Driussi representa un problema para el entrenador, ya que tampoco podrá contar con Facundo Colidio. El atacante fue expulsado en el último partido y deberá cumplir con una fecha de suspensión.
Colidio aparecía como una alternativa natural para reemplazar a Driussi. Sin embargo, cuando el delantero salió ante Huracán, Coudet optó por el ingreso del juvenil Joaquín Freitas. De esta manera, el ataque del equipo en el inicio del segundo tiempo quedó conformado por Tomás Galván, Ian Subiabre, Kendry Páez y el propio Freitas.
La decisión reflejó una apuesta del entrenador por la dinámica y la frescura de los más jóvenes por encima de la experiencia en ofensiva.
Además de Freitas, otra opción que tiene el técnico es Maximiliano Salas. No obstante, el correntino se quedó en el banco de suplentes frente a Huracán y, al menos por ahora, parece correr desde atrás en la consideración, tal como ocurrió en el tramo final del ciclo de Marcelo Gallardo.
En las próximas horas, la evolución de Driussi será clave para definir cómo se armará el ataque de River en el duelo del domingo, donde Coudet deberá resolver un problema que ya había marcado el final de la etapa de Gallardo: encontrar un delantero de referencia confiable.
