Mientras el río Dulce continúa con un caudal extraordinario y el agua ya ingresó a varias viviendas del sector Salta Prolongación, algunos vecinos tomaron una decisión tan dura como desesperada: no evacuar sus casas por temor a robos.
En diálogo con Info del Estero, varios habitantes del barrio contaron que, a pesar de tener sus pertenencias bajo el agua o en riesgo, prefieren quedarse para evitar que delincuentes se aprovechen de la situación y se lleven lo poco que lograron conservar.
“Aqui convivimos gente de trabajo, que vino a vivir porque no tenía otro lugar donde ir, y también hay gente que no es de laburar. Nos conocemos todos. Si nos vamos, sabemos que algunos van a aprovechar para entrar a las casas”, relató un vecino del sector.
Vigilia durante toda la noche
Ante la situación, varios vecinos resolvieron organizarse y permanecer despiertos durante la noche, haciendo una especie de vigilia comunitaria para cuidar las viviendas y las pocas pertenencias que pudieron rescatar de la crecida.
La preocupación crece además porque, al rededor de las 22 hrs el suministro eléctrico fue interrumpido, lo que dejó a la zona completamente a oscuras. “Nos vamos a quedar aquí. No nos vamos a ir porque sabemos cómo es esto. Si dejamos las casas solas, después no queda nada”, expresó otro vecino.
Una olla popular para resistir
En medio de la incertidumbre, la comunidad también decidió organizar una olla popular para alimentar a las familias que permanecen en el lugar, especialmente a los niños.
La iniciativa está siendo coordinada por Mauro, un joven del barrio que ya había impulsado una acción similar durante la noche del viernes, cuando la situación comenzó a complicarse con el avance del agua.
Con lo que cada vecino puede aportar, buscan garantizar al menos una comida caliente para quienes decidieron quedarse. “Anoche hicimos una olla para todos y seguramente hoy vamos a hacer lo mismo, porque hay chicos y familias que no quieren irse”, contaron.
Entre la solidaridad y la incertidumbre
La escena refleja el drama que atraviesan muchas familias de este sector ribereño: casas anegadas, pertenencias dañadas y el temor permanente a la inseguridad.
Mientras las autoridades piden evacuar las zonas cercanas al río por precaución, algunos vecinos del Salta Prolongación sienten que marcharse también implica dejar atrás lo poco que construyeron con años de esfuerzo.
Por eso, entre el agua que avanza y la noche que se aproxima, varios decidieron quedarse cuidando sus casas y acompañándose entre ellos, en una vigilia colectiva marcada por la preocupación y la solidaridad.
