Mientras la región monitorea el comportamiento de los ríos por las intensas lluvias, el departamento Rivadavia, en el límite con nuestra provincia y Formosa, vive horas desesperantes. El desborde del Río Bermejo ha generado un escenario de aislamiento masivo, afectando a más de 30 parajes y parando por completo la actividad escolar y productiva de la zona.
El impacto de la crecida en Rivadavia Banda Norte es extenso. Según confirmó el concejal Eduardo Elías, el agua ha cortado caminos y rodeado viviendas en una lista interminable de parajes, entre los que se destacan El Breal, Zapallar, Curupaití, Pozo El Potrero, La Invernada y El Sauce.

La situación es similar en Rivadavia Banda Sur, donde el despliegue del Ministerio de Desarrollo Social salteño incluye camiones, tractores y lanchas para intentar romper el bloqueo que impone el barro y el agua.
Comunidades indígenas en peligro
Uno de los puntos más críticos se vive en la comunidad indígena El Chañaral, ubicada a solo cuatro kilómetros de la localidad de Rivadavia. Sus habitantes informaron que el agua no deja de subir y que han quedado completamente cercados.
El drama no es solo habitacional:
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Pérdida de sustento: Los animales de crianza (cabras, cerdos y aves) quedaron atrapados en las zonas inundadas, lo que representa la pérdida total del capital de subsistencia para estas familias.
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Educación y alimentación: Las clases fueron suspendidas, lo que agravó la situación alimentaria, ya que muchos niños dependen del comedor escolar que ahora permanece inactivo por el avance de la correntada.

A la crecida del río se sumó el impacto de lluvias locales sin precedentes. En la localidad de Luis Burela, cayeron 172 milímetros en pocas horas, provocando anegamientos urbanos. Uno de los sectores más golpeados fue un asentamiento cercano al predio de Belgrano Cargas, donde al menos diez familias perdieron sus pertenencias tras el ingreso de agua en sus hogares.
El protocolo de emergencia se mantiene activo con equipos que combinan transporte terrestre y fluvial. Se están realizando traslados preventivos de personas en situación de vulnerabilidad y el envío de módulos alimentarios y agua potable. Sin embargo, el pronóstico meteorológico y la persistente bajada de agua desde las altas cuencas mantienen el estado de alerta máxima en todo el norte salteño.
