**Por Cecilia Inés Russo
Cuando un equipo se pregunta quién necesita ser para lograr lo que se propuso, rápidamente aparece otra conversación.
Una conversación muy concreta.
¿Qué habilidades necesitamos desarrollar para lograrlo?
Porque los planes no se cumplen solo con buenas intenciones. Se cumplen cuando las personas cuentan con las capacidades necesarias para sostenerlos en la práctica cotidiana.
Y ahí aparece una distinción importante: las habilidades individuales y las habilidades del equipo.

Las habilidades que cada persona aporta
Cada integrante de un equipo llega con su historia, su experiencia y sus capacidades.
Hay quienes tienen una gran capacidad de organización.
Otros destacan por su creatividad.
Algunos son muy buenos escuchando o analizando información.
Otros facilitan los vínculos y la colaboración.
Cuando esas habilidades personales se ponen al servicio del trabajo común, se transforman en parte del know-how del equipo.
Un equipo crece cuando reconoce y aprovecha los talentos que cada persona trae consigo.
Pero esa no es toda la historia.

Las habilidades que el equipo necesita construir
Además de las capacidades individuales, existen habilidades que el equipo necesita desarrollar en conjunto.
No pertenecen a una sola persona.
Se construyen en la práctica compartida.
Por ejemplo:
- la capacidad de escuchar realmente lo que otros aportan
- la disposición a detenerse a reflexionar y dar retroalimentación
- la habilidad de pensar estratégicamente antes de actuar
- la capacidad de coordinar acciones con claridad
Puede que algunas personas ya tengan estas habilidades más desarrolladas que otras. Pero para que el equipo funcione bien, no alcanza con que uno o dos las tengan.
El equipo necesita aprender a practicarlas colectivamente.
Las habilidades que se entrenan conversando
Muchas de las habilidades que los equipos necesitan desarrollar son, en esencia, habilidades conversacionales.
La manera en que hablamos, escuchamos, preguntamos, acordamos y revisamos lo que hacemos tiene un impacto directo en los resultados.
Por eso el desarrollo de estas habilidades no ocurre solo en cursos o capacitaciones aisladas.
Ocurre, sobre todo, en las conversaciones cotidianas del equipo.

El rol del liderazgo y del acompañamiento
Aquí aparece nuevamente el liderazgo.
Un líder atento no solo mira los resultados. También observa qué capacidades necesita fortalecer el equipo para alcanzarlos.
A veces esto implica generar espacios de aprendizaje.
Otras veces implica acompañarse con alguien que facilite ese proceso.
Ahí es donde el coaching de equipos puede jugar un papel importante: ayudar a los equipos a descubrir qué habilidades necesitan desarrollar y acompañarlos en el proceso de entrenarlas.
Porque desarrollar habilidades no es solo adquirir conocimientos.
Es practicar nuevas formas de trabajar juntos.
Aprender para lograr lo que nos propusimos
Cuando un equipo mira sus desafíos con honestidad, descubre algo valioso: cada objetivo también es una oportunidad de aprendizaje.
No solo se trata de lograr resultados.
También se trata de crecer como equipo.
Y entonces aparece otra pregunta que merece ser conversada como equipo:
¿Qué necesitamos aprender para lograr lo que nos propusimos este año?

Cecilia Inés Russo
Master Coach Ontológico Profesional
Directora Aquí&Ahora Coaching y Consultoría
