Cuba a oscuras: un nuevo apagón total paraliza la isla y profundiza la crisis energética

Este lunes, Cuba sufrió una desconexión total de su Sistema Electroenergético Nacional (SEN), dejando a la totalidad del país sin servicio eléctrico. Se trata del sexto colapso masivo en apenas 18 meses, un evento que el Ministerio de Energía y Minas (Minem) y la estatal Unión Eléctrica (UNE) calificaron como una situación crítica. El restablecimiento del sistema se prevé como un proceso “lento y laborioso” que podría demorar varios días, ya que requiere activar pequeñas fuentes de energía (solar e hidroeléctrica) para alimentar gradualmente a las grandes centrales termoeléctricas.

La magnitud del colapso se explica por factores estructurales y coyunturales que han pulverizado la capacidad de respuesta del país:

  • Infraestructura obsoleta: Actualmente, 9 de las 16 unidades termoeléctricas nacionales están fuera de servicio por averías o falta de mantenimiento.

  • Déficit histórico: Antes del apagón total, se estimaba que el 62% del país ya estaba sin luz, con un déficit de 1.930 megavatios frente a una demanda de 3.150 MW.

  • Bloqueo y combustibles: El gobierno cubano atribuye el agravamiento de la crisis al bloqueo del impuesto petrolero por parte de EE. UU. y a la reducción del suministro desde Venezuela, lo que impide la llegada de combustible y repuestos esenciales.

Impacto social y económico en un escenario de incertidumbre

La parálisis eléctrica ha detenido la actividad en hospitales, escuelas e industrias, disparando el malestar social en un contexto de inflación y escasez. “No podemos trabajar ni conservar los alimentos”, reclaman residentes de La Habana ante una crisis que parece no tener techo. Analistas internacionales señalan que, además de las sanciones externas, la falta de inversión y la corrupción administrativa han llevado al sistema a un punto de no retorno.

Con los precios internacionales del crudo al alza debido a la inestabilidad en Medio Oriente, las posibilidades de Cuba para acceder a nuevas fuentes de energía se reducen drásticamente. Mientras se activan los protocolos de emergencia, la población enfrenta una de las semanas más difíciles desde 2024, con un sistema eléctrico que ya no logra satisfacer ni el 40% de la demanda mínima nacional.

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