Marlene Sayago rompió el silencio en La Mañana de Info. Denuncia que Lucas Espinillo, el abusador de su hija, camina libre por las calles de su barrio a pesar de las pruebas en Cámara Gesell. “Tengo miedo de que ella lo vea”, confesó.
En una entrevista cargada de dolor e impotencia, Marlene Sayago expuso en La Mañana de Info el calvario que vive junto a sus hijos desde el año 2023. La mujer denunció a Lucas Espinillo, primo de su ex pareja, por el abuso sexual de su hija, quien tenía apenas 5 años al momento de los hechos. A pesar de que la justicia ordenó su detención inicial tras una reveladora Cámara Gesell, hoy el acusado se encuentra en libertad, viviendo a escasos metros de las víctimas.
Marlene recordó que la denuncia fue radicada en 2023. “Denuncié un viernes, el lunes fue la revisión médica y el miércoles la Cámara Gesell. Apenas salió, dieron la orden de detención”, relató. Espinillo permaneció tras las rejas durante un año y tres meses, pero recientemente recuperó la libertad sin que la madre fuera notificada oficialmente.
“Me enteré por gente que lo vio en la calle. No entiendo cómo puede estar libre”, sentenció Marlene. Según su testimonio, el hombre no solo reside en la misma zona, sino que transita frente a su vivienda de manera provocadora: “No necesita pasar por ahí, lo hace a propósito”.
La víctima, que hoy continúa con terapias por severos problemas emocionales, sufrió un abuso que su madre describe como sistemático. “Él le decía a mi hija que siempre iba a ser suya”, reveló Marlene.
La denuncia también alcanzó a su otro hijo, quien, según se comprobó en el proceso, fue víctima indirecta al presenciar los ultrajes contra su hermana. “Yo siempre creí en ella y la Cámara Gesell me dio la razón”, afirmó la madre, detallando que Lucas Espinillo está acusado de abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal (sexo oral).
Críticas al sistema judicial: “No tengo quién me ayude”
Marlene apuntó directamente contra los funcionarios judiciales que intervienen en la causa. Identificó a la fiscal Vanina Aguilera —quien también lleva el caso “Chulita”— y al juez Paradelo, como el magistrado que dictaminó la libertad del imputado.
“La fiscal me dijo que no puede hacer nada, que él va a estar libre hasta que sea condenado. Pero yo no tengo abogado ni nadie que me ayude”, lamentó. El temor principal es que un encuentro accidental con Espinillo destruya los avances logrados en la salud mental de los menores.
“Hoy pido que me escuchen y que lo vuelvan a encerrar. Si mi hija lo llega a ver, todo lo que hemos hecho para que esté bien va a ser en vano”, concluyó Marlene en un pedido desesperado que busca romper el silencio sobre una causa que genera indignación en la comunidad.
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