Según los últimos datos del INDEC, la desocupación escaló al 7,5% en el cuarto trimestre, lo que representa un salto de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. La cifra es la más alta para un fin de año desde 2020, en plena pandemia.
En términos reales, este porcentaje se traduce en aproximadamente 1,7 millones de personas buscando trabajo sin éxito, sumando a 230.000 argentinos a la lista de desempleados en apenas doce meses.
Al analizar el recorrido de la administración de Javier Milei, el desempleo muestra una tendencia ascendente, partiendo de un 5,7% inicial hasta el actual 7,5%. Aunque el pico máximo de su gestión se registró en el primer trimestre de 2025 (con un 7,9%), el dato actual es el más severo para un cierre de año, un periodo donde habitualmente el empleo suele mostrar mayor dinamismo por factores estacionales.
Un dato llamativo es el comportamiento de la Tasa de Actividad (TA), que subió al 48,6%. Esto indica que hay más personas volcándose al mercado de trabajo (probablemente por la necesidad de reforzar ingresos familiares), pero la Tasa de Empleo (TE) no acompañó ese ritmo y cayó al 45%, evidenciando que la economía no está logrando absorber esa nueva demanda de puestos.
Más informalidad
El análisis de los especialistas, como Lorenzo Sigau Gravina de la consultora Equilibra, advierte sobre un cambio de dinámica. Ya no solo se están perdiendo puestos asalariados formales, sino que la caída empieza a afectar la ocupación general.
El empleo formal cayó del 57,8% al 56,9%, mientras que la iInformalidad dubió un punto, situándose en el 43%. Por su parte, la subocupación se mantiene estable en un 11,3%, reflejando a quienes trabajan menos horas de las que desearían.
La sobreocupación, además, alcanzó el 29,2%. Esto significa que casi un tercio de los trabajadores está realizando jornadas excesivas, posiblemente para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
