El sector lácteo entra en rojo y profundiza la desaparición de tambos

El sector lácteo argentino atraviesa un escenario complejo, marcado por precios que no logran acompañar la inflación, una rentabilidad en caída y la creciente desaparición de tambos. Así lo reflejaron desde el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina en una entrevista brindada a Canal Rural.

Precio de la leche: aumentos por debajo de la inflación

Uno de los principales problemas que enfrenta la actividad es el atraso en el precio del litro de leche. Según explicó el referente del Observatorio, Jorge Giraudo, el valor promedio se ubicó en 481 pesos, con una suba mensual de apenas 0,6%.

En términos interanuales, el incremento alcanza el 7,5%, muy por debajo de una inflación acumulada del 33%, lo que implica una pérdida sostenida del poder adquisitivo para los productores.

“El precio se viene ajustando por detrás de la inflación desde hace más de un año”, advirtió Giraudo, señalando que esta situación genera ingresos estancados y cada vez más insuficientes para sostener la actividad.

Rentabilidad en rojo en todos los niveles

La caída en los ingresos impacta directamente en la rentabilidad de los tambos, que ya se encuentra en terreno negativo en la mayoría de los casos.

De acuerdo al análisis, los establecimientos pequeños y medianos ya venían con resultados negativos, pero ahora la situación también alcanza a los tambos de mayor escala. “La rentabilidad promedio y general se torna negativa”, sostuvo Giraudo.

Entre los factores que explican este deterioro se encuentra el encarecimiento de los insumos. Un ejemplo claro es la relación con el maíz: mientras que hace poco más de un año se podían comprar 2,7 kilos con el valor de un litro de leche, actualmente esa cifra cayó a entre 1,7 y 1,8 kilos.

Endeudamiento y dificultades productivas

El contexto también genera complicaciones financieras en los productores, especialmente en regiones clave como la Cuenca Central.

Según detallaron, muchos tambos debieron recurrir a la compra de alimentos concentrados fuera del establecimiento, lo que incrementó los costos y derivó en situaciones de endeudamiento.

Si bien el precio de la carne permitió en algunos casos compensar parcialmente las pérdidas, el panorama general sigue siendo desfavorable para la actividad lechera.

Cierre de tambos y concentración de la producción

Otro de los datos más preocupantes es la aceleración en la desaparición de unidades productivas. La tasa histórica de caída, que rondaba el 2,4% anual, ya se ubica en torno al 2,8% en lo que va de 2026.

“Seguramente este año vamos a tener una reducción importante en el número de tambos”, anticipó Giraudo.

A futuro, el escenario apunta a una mayor concentración de la producción en menos establecimientos, pero de mayor escala, con más de mil vacas, altos niveles de automatización y mayor productividad individual.

Una tendencia global

El fenómeno no es exclusivo de la Argentina. Según remarcaron en la entrevista, países como Estados Unidos también registran una caída anual en la cantidad de tambos —alrededor del 5%— aunque con un incremento sostenido en la producción total.

Esto responde a mejoras genéticas, tecnológicas y de eficiencia, que permiten obtener mayores volúmenes de leche con menos unidades productivas.

En este contexto, el sector lácteo argentino enfrenta el desafío de recuperar rentabilidad y sostener a los productores en actividad, en medio de un proceso que combina dificultades locales con transformaciones estructurales a nivel global.

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