Un operativo policial en el centro de Río de Janeiro derivó en un enfrentamiento a gran escala que dejó un saldo de ocho personas muertas. Entre los fallecidos se encuentran Claudio Augusto dos Santos, conocido como “Jiló” —un veterano líder del narcotráfico—, y Leandro Silva Souza, un civil que perdió la vida tras ser tomado como rehén por los delincuentes en su propia casa.
La operación, ejecutada por el Batallón de Operaciones Especiales (Bope), comenzó antes del amanecer en un complejo de favelas que incluye comunidades como Prazeres y Fallet. Todo comenzó como una incursión táctica y terminó paralizando gran parte del centro y la zona norte de la ciudad debido a la violenta respuesta de las facciones criminales.
Con más de 150 agentes y el apoyo de vehículos blindados, la Policía Militar avanzó sobre los puntos de control del Comando Vermelho. En un intento desesperado por frenar el avance policial, un grupo de delincuentes invadió una vivienda particular. Allí, tomaron como rehenes a Leandro Silva Souza y a su esposa, Roberta.
Según el reporte oficial, a pesar de los intentos de negociación, se produjeron disparos dentro del domicilio; Leandro recibió un impacto en la cabeza y falleció, mientras que su esposa fue rescatada ilesa, aunque en un severo estado de shock.
Colectivos y servicios bloqueados
La represalia narco no se limitó a los cerros. En las avenidas principales, como la Paulo de Frontin, la violencia se tradujo en barricadas incendiadas y el secuestro de transporte público. Al menos cinco colectivos fueron utilizados para bloquear calles y uno fue reducido a cenizas, afectando a diez líneas de servicio.
Siete escuelas municipales suspendieron sus clases y cuatro centros de salud cerraron o limitaron su atención, dejando a miles de ciudadanos sin servicios básicos. Además, el acceso al túnel Rebouças fue bloqueado por el humo y los restos de los vehículos que impidieron la movilidad urbana.
El Hospital Souza Aguiar confirmó la gravedad del choque: diez personas ingresaron con heridas de bala. De ellas, ocho hombres llegaron sin signos vitales, mientras que una mujer y un oficial de policía lograron ser estabilizados.
¿Quién era “Jiló”?
El objetivo principal del operativo, Claudio Augusto dos Santos, era una figura de peso en el crimen organizado carioca. Con un historial delictivo que se remontaba a los años 90 y diez órdenes de captura pendientes, “Jiló” era recordado principalmente por su vinculación con el asesinato del turista italiano Roberto Bardella en 2016. En aquel incidente, Bardella entró por error al Morro dos Prazeres siguiendo un GPS y fue ejecutado por los hombres de Jiló.
Al cierre del operativo, las autoridades confirmaron la detención de cuatro sospechosos y el decomiso de un arsenal que incluía fusiles y pistolas, mientras el Centro de Operaciones de la ciudad mantenía la alerta por cortes de tráfico en las zonas aledañas a los enfrentamientos.
