El presidente de la Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidos de la República Argentina, Pablo León, lanzó una dura advertencia sobre la crisis que atraviesa el sector. En medio de la difícil situación económica, denunció una masiva incorporación de nuevos conductores y tarifas que no alcanzan ni para pagar la nafta, pintando un futuro desolador para quienes dependen de estas plataformas.
En declaraciones a Radio 10, Pablo León no tuvo pelos en la lengua para describir la realidad. “Fue una explosión de entrada de choferes”, afirmó, revelando una preocupante tendencia. Según sus palabras, “es increíble la cantidad de gente que ha entrado en los últimos tres meses” al trabajo en aplicaciones de transporte y delivery.
León atribuyó este fenómeno a la falta de controles y a la desesperación económica. “No hay regulaciones. El hecho de estar todos sin regulación, por ejemplo, en las actividades de las empresas. Los filtros prácticamente no existen para el ingreso. Y por eso es que termina todo el mundo cayendo en esto”, explicó con crudeza.
El dirigente advirtió sobre las consecuencias inmediatas de esta saturación del mercado, combinada con tarifas bajísimas. Con una imagen poderosa, planteó un escenario absurdo pero posible: “El día de mañana vamos a estar todos haciéndonos viajes entre nosotros o llevándonos pizza entre nosotros”.
No llegan a cubrir los costos
Para graficar la insostenibilidad de la situación, León detalló los cálculos que maneja la agrupación. Distinguió entre cubrir los costos básicos y alcanzar un punto de equilibrio que incluya una ganancia.
“Cubrir costos hoy por hoy está por ejemplo en 500 pesos por kilómetro”, señaló. Sin embargo, aclaró que para tener una rentabilidad o un sueldo digno, la tarifa debería estar “aproximadamente en 970 pesos por kilómetro”.
La realidad, según su denuncia, está muy lejos de esas cifras. “Hoy por hoy las aplicaciones están pagando 300 a 400 o 500 pesos el kilómetro. Estamos muy por debajo ni siquiera de cubrir los costos”, afirmó con contundencia.
El dirigente concluyó con un análisis sobre la psicología detrás de esta crisis. Señaló que, a pesar de saber que trabajan a pérdida, mucha gente sigue en la actividad “por una cuestión de flujo de dinero que necesitan tener para el día a día, no mirar las consecuencias a futuro”. Una frase que resume la angustia de miles de tucumanos y argentinos que ven en las apps un salvavidas cada vez más agujereado.
