En el vigesimoprimer día de las hostilidades entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump descartó de manera tajante cualquier posibilidad de un alto el fuego. La respuesta surgió tras el llamado a la tregua realizado por el Papa León XIV, quien solicitó frenar la ofensiva para dar lugar al diálogo en una región devastada por casi un mes de guerra abierta.
Desde la Casa Blanca, Trump fue contundente ante la prensa al afirmar que, si bien el diálogo es posible, no detendrá las operaciones militares en este momento: “No haces un alto el fuego cuando literalmente estás arrasando al otro bando”, sentenció el mandatario, quien además aseguró que la Armada y la Fuerza Aérea de la República Islámica han sido desarticuladas tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, ocurrida el pasado 28 de febrero.
El impacto en los mercados y el Estrecho de Ormuz
Mientras el conflicto bélico escala, la economía global enfrenta una fase de volatilidad extrema debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz ordenado por Teherán. Esta vía es vital para el comercio internacional, ya que por allí circula el 20% del petróleo mundial y el 21% del Gas Natural Licuado (GNL).
Precios récord: El petróleo Brent superó la barrera de los 119 dólares por barril, alcanzando su nivel más alto en dos años.
Escasez: El cierre ha retirado del mercado aproximadamente 10 millones de barriles diarios, afectando principalmente a las economías de Europa, Japón y Corea del Sur.
Sobre la seguridad en el estrecho, Trump calificó la reapertura como una “maniobra militar sencilla”, pero lanzó una dura crítica a sus aliados internacionales. El presidente norteamericano sostuvo que la OTAN “no ha tenido el valor” de desplegar los buques necesarios para liberar la zona. Asimismo, minimizó el interés de su país en la vía marítima, argumentando que Estados Unidos no depende de ella, a diferencia de sus aliados asiáticos y europeos, quienes hoy sufren el impacto directo del desabastecimiento energético.
