Mujer acusada de agredir a una vendedora en el B° Ejército Argentino dio su versión: “Me acusa de que yo la golpeé cuando no me metí en la pelea”

Una de las dueñas del puesto de panificados “Felidoonas”, involucrado en el conflicto entre vendedoras que derivó en fuertes agresiones en el barrio Ejército Argentino, brindó su versión de los hechos y aseguró ser víctima de hostigamiento y difamación.

Se trata de Rocío Alberto, quien fue señalada por la comerciante del puesto “Panale” como autora de golpes durante el incidente ocurrido sobre calle 1, a la altura de los cajeros automáticos. En diálogo con Info del Estero, Alberto negó esas acusaciones y sostuvo: “Soy víctima de la chica que está publicando y difamándome por todos lados”.

Según su relato, el conflicto entre ambas partes no es reciente. “Nosotros tenemos un puesto de panificados hace dos años. Esta chica ya estaba cuando comenzamos a ir y durante todo ese tiempo nos hizo la vida imposible, compitiendo con nosotros sin razón alguna”, afirmó.

“Solo queremos trabajar”

La mujer explicó que el episodio de mayor tensión ocurrió el viernes, cuando recibió un llamado de su empleada. “Me dijo que la mamá de esta chica la estaba gritando y amenazando sin parar, diciendo que se iba a quedar a esperarme a mí y a mi marido”, relató. Y agregó: “Nosotros solo queremos trabajar. Me acusa de que yo la golpeé cuando no me metí en la pelea, solo intentaba separar”.

Alberto también justificó que, en un primer momento, no acudió al lugar por temor: “No fui por miedo a que me haga algo, ya que me encontraba sola”. Posteriormente, señaló que se presentó acompañada por su pareja y una cuñada.

En ese contexto, aseguró que la situación se desbordó: “La mamá de esta chica comenzó a gritar desquiciada, no nos dejaba hablar”. Además, denunció agresiones físicas: “Se avanzaron sobre mi cuñada, que pesa 50 kilos. Obvio que nos defendimos del ataque”.

La comerciante afirmó que cuenta con pruebas de lo sucedido, incluyendo imágenes y un video. “Se ve cómo la mujer de gris agarra a mi marido y cómo otra intenta golpearme, pero la policía logra intervenir”, indicó.

Asimismo, sostuvo que todas las partes realizaron denuncias policiales y denunció nuevos hechos intimidatorios: “Un pariente de ella pasó por mi domicilio mostrándonos un arma de fuego. Está todo denunciado y tengo testigos”.

En su testimonio, Alberto remarcó el impacto del conflicto en su actividad laboral: “Me está perjudicando muchísimo. Nosotros tenemos una pequeña panadería y ya nos quitó nuestro lugar de trabajo”. Y concluyó con un pedido: “Solo quiero trabajar. Es muy injusta esta situación. Por favor necesito que se me escuche”.

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