Tras el ultimátum de 48 horas lanzado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el régimen iraní advirtió que cualquier ataque a su infraestructura de combustible o energía desencadenará ataques inmediatos contra las redes de tecnología de la información, plantas de desalinización y centrales energéticas de Estados Unidos y sus aliados en la región del Golfo.
El comunicado del mando operativo Khatam al-Anbiya, enviado desde Teherpan responde a la advertencia de Trump, quien a través de su cuenta en Truth Social, aseguró que si Irán no reabre completamente el Estrecho de Ormuz en un plazo de dos días, Estados Unidos procederá a la destrucción sistemática de su infraestructura eléctrica.
“¡Comenzando por la más grande!”, enfatizó el mandatario, quien además dijo que las fuerzas militares persas ya están “aniquiladas” y que el liderazgo iraní no tiene defensa alguna.
El ataque a Dimona
Mientras las amenazas se enviaban, los ataques no cesaron y un misil balístico lanzado desde Irán impactó de forma directa en la ciudad de Dimona, al sur de Israel. El reporte preliminar informó que hay más de 70 personas afectadas, con al menos 51 víctimas confirmadas solo en Dimona. Además, se reportaron derrumbes de edificios residenciales y evacuaciones masivas bajo la alerta de nuevos proyectiles.
Israel denunció que se trata de un misil de nueva generación con un rango de 4.000 kilómetros.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) alertaron que la capacidad misilística de la República Islámica ya no es solo un problema regional. Al haber superado la barrera de los 4.000 km, ciudades como Londres, París o Berlín entran ahora en el radio de acción de los proyectiles iraníes.
“Lo hemos estado diciendo: el régimen terrorista representa una amenaza global”, señalaron desde el ejército israelí, subrayando que durante la Operación León Naciente en 2025 ya se había advertido sobre este desarrollo tecnológico que el régimen persa intentó ocultar.
