La Argentina que duele. Una mujer de 66 años que reside en Berazategui es protagonista de una noticia que duele. Es que, al ser beneficiaria de la jubilación mínima ($320.277,18) tuvo que poner en adopción a la perrita que la acompañaba debido a que no le alcanzaba el dinero para poder mantenerla.
La mujer, conocida como Mónica Paredes vive con su perra Wendy, de dos años. La adoptó mientras estaba casada, pero desde que se divorció se complicó la posibilidad de sustentar su comida, porque cobra la jubilación mínima y tiene problemas de salud.
En medio de esa situación desesperante, decidió publicar un posteo en un grupo de vecinos de Facebook para ponerla en adopción, atravesada por el dolor de tener que despedirse de su mejor amiga. Mónica expresó lo duro que fue enfrentarse a esa opción: “Anoche veía que está muy flaca, que la tengo que vacunar. Yo sé que es caro y con mi jubilación mínima no puedo, pero tampoco puedo verla así”.

“Soy jubilada y ya no la puedo mantener, está muy flaquita, está castrada y quiere salir pero yo no puedo por mi osteoporosis. Pedí ayuda al municipio pero dicen que no me pueden ayudar. Me duele darla, pero tampoco quiero que esté sufriendo, yo le doy polenta y menudos, cuando puedo le compro alimento, pero ya no puedo más”, escribió en la publicación.
Aluvión de solidaridad
Ante eso, una persona que vio el aviso lo compartió en X, y rápidamente se viralizó conmoviendo a miles de personas dispuestas a ayudarla. En cuestión de horas, gente de todas partes del país la contactaron para donarle dinero y bolsones de comida.
“A mi me da vergüenza pedir que me den plata, pero una chica me convenció de que pase el alias y me donaron. Estuve todo el día llorando de emoción y salí corriendo a comprarle alimento. Mañana una chica me va a traer un kilo y están viendo si pueden traerme bolsones”, contó la mujer, conmovida por la solidaridad.
Mónica adelantó cuáles son los pasos a seguir para aprovechar al máximo esta posibilidad: “Con la plata voy a comprarle la vacuna, el antiparasitario, la pipeta, la voy a llevar al veterinario. Estoy muy contenta”.
“Me mandaron mensajes desde Córdoba, tengo muchas solicitudes, no me paró de sonar el teléfono en todo el día. No lo podía creer”, afirmó. Además, expresó lo importante que es para ella poder seguir teniendo a la perra: “Me muero si la doy en adopción, es mi compañía, es su vida también”.
