Agostina Páez llega a juicio en Río de Janeiro en una causa por injuria racial que se arrastra desde el 14 de enero y que, con el correr de las semanas, sumó derivaciones judiciales, mediáticas y diplomáticas. La abogada santiagueña, de 29 años, permanece en Brasil sin posibilidad de salir del país, bajo monitoreo electrónico y con su pasaporte retenido, a la espera de una instancia clave que comenzará este 24 de marzo en el Juzgado Penal 37, en el centro de la ciudad.
En la antesala del proceso, este mediodía viajaron hacia Río de Janeiro su padre, Mariano Páez, y el abogado argentino Sebastián Robles, quienes seguirán de cerca el desarrollo del juicio y participan en la estrategia de defensa.
Tres hechos de racismo
La acusación en su contra no se limita a un único episodio. La fiscalía le imputa tres hechos de racismo distintos (el video que se viralizó en redes sociales. Declaraciones de las presuntas víctimas. Otro video grabado dentro del bar donde ocurrió el incidente) y plantea la figura de concurso material, lo que habilita la suma de penas en caso de una eventual condena. En ese escenario, las sanciones podrían alcanzar hasta 15 años de prisión. La defensa, encabezada por la abogada brasileña Carla Junqueira, sostiene que solo uno de los hechos cuenta con sustento probatorio y que los otros dos se apoyan exclusivamente en testimonios.
Junqueira planteó con claridad la posición técnica de la defensa: “Técnicamente hablando, más allá de la versión de los denunciantes, no hay ninguna prueba en imágenes de que haya ocurrido un delito dentro del bar”. En esa línea, explicó además que el objetivo central es acotar el alcance de la imputación: “El objetivo es que el juez desestime los otros dos supuestos incidentes por carecer de pruebas fílmicas”.
Por su parte, Robles anticipó cómo se desarrollará la audiencia: “Se hace un racconto de todo lo que se ha incorporado de manera escrita, hay dos testigos de la defensa y una vez que concluye eso se hacen los alegatos”. También señaló que la jornada será extensa: “Todo el día va a llevar la audiencia, estamos en contacto permanente, estamos trabajando en los alegatos que se van a producir”.
El letrado argentino también se refirió al eje de la estrategia: “La acusan por tres hechos, estamos hablando por un hecho que es controvertido y dos hechos que son la palabra de ellos sin evidencia alguna”. Y agregó: “Sea lo que sea, solicitamos que Agostina vuelva a Argentina. Hay convenios de bilateralidad entre Argentina y Brasil, vamos a pedir la aplicación de ese convenio”.
El expediente comenzó a construirse a partir de un incidente ocurrido en un bar de Ipanema y, desde entonces, fue incorporando elementos que complejizaron la situación judicial de la joven, al tiempo que derivó en intervenciones diplomáticas y un clima de exposición pública creciente.
Cronología del caso
- 14 de enero: el hecho que da origen a la causa ocurre en un bar del barrio de Ipanema. Un hombre denuncia haber sido víctima de insultos raciales. Según su testimonio, Páez lo señaló y utilizó expresiones ofensivas vinculadas a su color de piel. El episodio se habría desencadenado en medio de una discusión por el pago de una cuenta. Mientras el personal del local revisaba cámaras de seguridad, la joven habría realizado gestos imitando a un mono y emitido sonidos, además de pronunciar términos considerados discriminatorios. Las imágenes de ese momento fueron incorporadas a la investigación y derivaron en la primera medida judicial: la prohibición de salir de Brasil.
- 19 de enero: se registra un episodio en el departamento donde se alojaba Páez. Personas no identificadas ingresaron al lugar, lo que generó una situación de tensión que incluyó empujones y gritos. Tras ese hecho, la joven abandonó el inmueble y debió mudarse. Su padre indicó que no pudo precisarse la identidad de quienes participaron del incidente.
- 21 de enero: la Justicia dispuso medidas restrictivas más severas. Se le colocó una tobillera electrónica, se le retuvo el pasaporte y se formalizó la prohibición de abandonar el país mientras avanza la causa.
- 24 de enero: La Policía Civil de Río de Janeiro usó la imagen de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil tras hacer gestos racistas, para llevar adelante una campaña antirracismo.
- 6 de febrero: detuvieron a Agostina por algunas horas. Todo quedó registrado en un video que se incorporó al expediente. Las imágenes muestran el momento en que efectivos de la Policía de Brasil trasladan a una comisaría a la abogada argentina, en cumplimiento de la orden de prisión preventiva dictada por la Justicia.
- 7 de febrero: Páez se reencontró en Río de Janeiro con su padre y su hermana, luego de varias semanas sin contacto presencial. El encuentro tuvo lugar en el marco de las restricciones que condicionan su permanencia en Brasil.

- 22 de febrero: la joven denunció haber recibido amenazas de muerte a través de redes sociales. Según expuso, los mensajes incluían expresiones de violencia, contenidos xenófobos y alusiones a posibles agresiones físicas. La defensa incorporó capturas de esos mensajes al expediente.
- 11 de marzo: Páez difundió un video en redes sociales en el que pidió disculpas públicas. En ese mensaje reconoció la gravedad de su accionar y señaló que había tomado dimensión del impacto de sus palabras. Ese mismo período marcó un cambio en la defensa técnica, que pasó a estar a cargo de la abogada Carla Junqueira, quien modificó la estrategia: admitir un hecho y buscar que la imputada pueda continuar el proceso en la Argentina.
En relación con la vía diplomática, Junqueira explicó: “Es importante para que el juez entienda que la Argentina efectivamente tiene garantías de que el proceso penal será cumplido aquí”, en referencia a la posible intervención del consulado argentino en Río de Janeiro.
- 16 de marzo: se confirmó la fecha de inicio del juicio.
- 24 de marzo: comienza el juicio en el Juzgado Penal 37 de Río de Janeiro. Durante la jornada se prevé la exposición de los testigos —entre ellos, dos amigas de Páez y un ciudadano uruguayo que declararán de manera virtual—, la incorporación de pruebas y la presentación de los alegatos. El magistrado podrá avanzar hacia una resolución o disponer la continuidad del proceso.
En paralelo al desarrollo judicial, la defensa impulsa gestiones ante autoridades argentinas y brasileñas para obtener la revocación de las medidas cautelares. En ese marco, se analiza la intervención del consulado argentino en Río de Janeiro mediante una comunicación formal al juez de la causa, con el objetivo de garantizar que, en caso de un eventual traslado, la imputada continúe sometida al proceso.
La estrategia defensiva también incluye el pedido de aplicación de convenios bilaterales entre ambos países, con el planteo de que Páez pueda responder ante la Justicia desde la Argentina. El alcance de estas gestiones dependerá de las decisiones que se adopten en el inicio del juicio.
