La Casa Argentina en la Cité Universitaria de París quedó en el centro de una fuerte controversia internacional tras la decisión de sus autoridades de impedir la realización de actividades conmemorativas por el Día de la Memoria y retirar una placa en homenaje a los 30.000 desaparecidos, en la previa del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976.
La medida fue interpretada por amplios sectores de la comunidad argentina en Francia como un gesto de negacionismo y generó un inmediato rechazo tanto entre residentes como en ámbitos académicos franceses, que manifestaron su preocupación por lo ocurrido en un espacio históricamente vinculado a la promoción de valores democráticos.
El responsable de la decisión es Santiago Muzio, abogado franco-argentino designado al frente de la institución durante la gestión del presidente Javier Milei. Según trascendió en medios europeos como Le Monde y Mediapart, Muzio mantiene vínculos con sectores de la ultraderecha europea, con cercanía a la dirigente Marion Maréchal y al partido VOX, además de su afinidad con la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La polémica se profundizó ante la negativa del funcionario a brindar explicaciones públicas sobre lo sucedido. Asimismo, fuentes de la Cité Universitaria señalaron que Muzio tampoco firmó el denominado “Capítulo de Valores”, un documento que establece principios básicos de convivencia democrática entre las residencias que integran el predio.
El episodio se suma a una serie de cuestionamientos hacia el Gobierno nacional por su postura frente a las políticas de memoria, verdad y justicia, en un contexto especialmente sensible de cara a una nueva conmemoración del 24 de marzo, fecha emblemática para la historia argentina.
