En una noche de tensiones y emociones al límite, Atlético Tucumán logró clasificar a los 16avos de final de la Copa Argentina tras derrotar a Sportivo Barracas por 2-1. Un partido que parecía fácil en su inicio terminó convirtiéndose en un verdadero dolor de cabeza para los tucumanos, que sufrieron hasta el último minuto antes de sellar el pase a la siguiente ronda.
El encuentro comenzó con la lógica de que el equipo de Primera División impondría condiciones, y así fue. El histórico “Loco” Díaz, uno de los jugadores más experimentados de Atlético, abrió el marcador a favor de los tucumanos, dando tranquilidad al equipo que parecía encaminarse hacia una victoria sin sobresaltos. Sin embargo, la historia tomó un giro inesperado.
El conjunto del ascenso no bajó los brazos y, aprovechando un descuido defensivo promediando el complemento, encontró la igualdad a través de Santiago Agustín Gómez, sembrando la incertidumbre en el banco de suplentes de Atlético.
El rival, que se defendió con uñas y dientes, no dejó de complicar la defensa de Atlético Tucumán, y cuando el reloj marcaba los últimos minutos, todo indicaba que el encuentro podría resolverse mediante penales.
Pero cuando la angustia estaba a punto de desbordar, apareció el paraguayo Clever Ferreira. En una jugada fulminante y casi en el último suspiro del encuentro, Ferreira definió con precisión para poner el 2-1 definitivo y desatar el festejo contenido de la delegación tucumana.
El resultado dejó al Decano con un sabor a victoria doble: por la clasificación y por el alivio de evitar la lotería de los penales ante un rival que, aunque de menor categoría, jugó con valentía.
Con este triunfo, Atlético Tucumán se aseguró su lugar en la próxima fase de la Copa Argentina, donde se medirá con un rival de gran jerarquía: Talleres de Córdoba. El desafío será aún mayor, pero el equipo tucumano se va con la sensación de haber superado una difícil prueba y de contar con la fortaleza emocional necesaria para afrontar lo que venga.
