Noelia Castillo Ramos es una joven de 25 años que decidió acceder a la eutanasia y poner fin a su vida luego de un duro proceso judicial en el que se enfrentó a su padre. Será la primera joven en recibir la eutanasia en España, y lo hará luego de haber sufrido una agresión sexual múltiple que la llevó a arrojarse desde un quinto piso, hecho que la dejó parapléjica.
Tras el intento de quitarse la vida en octubre de 2022, Noelia “sufrió una grave e irreversible lesión medular completa, una paraplejia que le impide moverse de cintura para abajo y le provoca fuertes dolores neuropáticos e incontinencia”, según consignó el medio El Mundo. Finalmente, este jueves 26 de marzo, a las 17 horas de España (22 horas de Argentina) será sometida al proceso de eutanasia.
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La joven oriunda de Barcelona padece una paraplejia irreversible y, frente a ese diagnóstico, en 2024 tomó la decisión de solicitar la muerte asistida, un pedido que abrió un profundo debate social y legal que la llevó a atravesar un camino judicial largo y desgastante.
Escenario complejo
En una primera etapa, su pedido de eutanasia fue aprobado por los organismos médicos correspondientes y contó con el aval de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que consideró que cumplía con todos los requisitos exigidos. Sin embargo, lo que en un comienzo parecía un proceso estrictamente sanitario pronto derivó en un escenario mucho más complejo.
Desde el inicio, su padre —con el respaldo de la organización Abogados Cristianos— se manifestó en contra de la decisión y presentó distintos recursos judiciales para impedir el procedimiento. A partir de allí, se desencadenó una extensa cadena de resoluciones judiciales que terminaron demorando la eutanasia durante casi dos años.
Última entrevista
En una entrevista con el programa Y ahora Sonsoles, emitido por Antena 3, Noelia describió en primera persona el duro cuadro físico y emocional que atraviesa desde hace años. “Siempre me he sentido sola, antes incluso de pedir la eutanasia yo ya veía mi mundo muy oscuro (…) No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”, expresó, dejando en evidencia el nivel de sufrimiento que la llevó a tomar esta decisión.
En ese mismo testimonio, también se refirió al conflicto con su familia y defendió su postura frente a la falta de acompañamiento: “Ninguno de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija”. “Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir”, concluyó.
