Desafío y devoción: ciclistas santiagueños ya entrenan para la fiesta de Coronación de la Virgen del Valle

Con la mirada puesta en las festividades de abril, grupos y pedalistas solitarios intensifican su preparación en la Ruta para enfrentar el sinuoso camino hacia los cerros catamarqueños, promoviendo el deporte y la devoción sin distinción de equipamiento.

Santiago ha comenzado a vivir el clima de una de sus peregrinaciones más sentidas con la proximidad de la fiesta de la Coronación de la Virgen del Valle. Aunque la “Fiesta Grande” de diciembre suele llevarse todo el protagonismo mediático, para la comunidad ciclista local esta fecha de abril tiene una importancia equivalente por su carga espiritual y el desafío físico que representa. En los últimos días, se ha vuelto una constante observar un creciente flujo de pedalistas recorriendo la Ruta 64, enfrentando el trayecto largo y sinuoso propio de la zona de los cerros, con el objetivo de aclimatar el cuerpo para la travesía que une nuestra capital con la vecina provincia de Catamarca.

Entrenamiento inclusivo y fomento del deporte

Uno de los mensajes más fuertes que surge desde el propio pelotón es la invitación abierta a quienes todavía no se animan a dar el paso por falta de equipamiento profesional. Los experimentados peregrinos, tanto aquellos que se mueven en grupos consolidados como quienes entrenan en soledad, coinciden en que no es necesario contar con una bicicleta de última generación para participar de este acto de fe y superación. El foco de este año está puesto en fomentar el deporte como un estilo de vida saludable, destacando que lo más importante es la constancia en el entrenamiento previo y la voluntad de llegar, más allá de los componentes técnicos del rodado.

La preparación actual no es azarosa, ya que el calendario marca que el próximo mes las temperaturas comenzarán a descender, sumando un factor de dificultad extra por el frío serrano. Mientras algunos ciclistas eligen viajar con camionetas de apoyo y logística compartida para mayor seguridad, otros prefieren la modalidad solitaria o en parejas, confiando plenamente en su resistencia física. Los especialistas en esta ruta advierten que cuanto mayor sea el tiempo de entrenamiento previo, mejor será la respuesta del cuerpo ante el ascenso constante, permitiendo que la llegada a los pies de la Virgen sea una verdadera fiesta del espíritu y no solo un agotamiento extremo.

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