El fenómeno ocurrió en Australia Occidental tras el avance de un ciclón de categoría tres. Los vientos de 190 km/h levantaron polvo con óxido de hierro y ocultaron el sol por completo. Varias localidades quedaron sin luz, agua ni comunicaciones.
El avance del ciclón Narelle provocó sorpresa y estupor en las comunidades de Australia Occidental. Las localidades de Denham, Exmouth y Shark Bay vivieron una oscuridad diurna inusual. Los residentes describieron el paisaje como “increíblemente inquietante” y compararon la escena con el apocalipsis. El sol quedó oculto tras un manto espeso de polvo que redujo la visibilidad a cero en pocos minutos. Este resplandor rojo-anaranjado transformó el día por completo y dificultó la respiración de los habitantes.

La ciencia detrás del cielo color sangre
Los fuertes vientos del ciclón arrastraron partículas de óxido de hierro desde los suelos áridos hacia la atmósfera. Esta combinación de polvo y humedad alteró la dispersión de la luz solar. Las partículas retuvieron las ondas cortas de luz y permitieron que solo dominara la gama rojiza. Según los especialistas, este fenómeno requiere la coincidencia de factores atmosféricos muy específicos. Australia registró eventos similares en 2009, pero la intensidad de Narelle lo convirtió en una experiencia extraordinaria.

El ciclón golpeó la costa con ráfagas superiores a los 190 km/h y causó daños estructurales severos. Exmouth resultó la localidad más afectada, sufriendo el colapso de la red de electricidad y agua. Las viviendas, estaciones de servicio y el aeropuerto de Learmonth también registraron destrozos materiales. En el sector agrícola, los productores de plátano temen haber perdido todas sus plantaciones por la fuerza del viento. Las brigadas de emergencia trabajan ahora en las áreas críticas para recuperar los servicios y evaluar las pérdidas económicas.
