La goleada sufrida por 5-0 ante Estudiantes no hizo más que profundizar un momento que ya venía siendo preocupante para Central Córdoba. El Ferroviario atraviesa una realidad muy distante de aquella versión que supo ilusionar y emocionar al pueblo ferroviario.
No hace mucho tiempo, el equipo vivía el mejor año de su historia. La victoria ante Flamengo en el Maracaná por Copa Libertadores quedó marcada como una de las grandes gestas del fútbol argentino reciente. A eso se le sumaron buenos rendimientos, una destacada participación en torneos internacionales y una campaña local que lo llevó a instancias decisivas. Todo eso elevó la vara. Y hoy, esa misma vara parece pesar hoy en día.
El presente es otro. Con Lucas Pusineri como entrenador, el equipo no logra encontrar identidad ni funcionamiento. Más allá de algunos resultados aislados, el rendimiento colectivo deja dudas y, lo más preocupante, no muestra señales claras de mejora con el correr de los partidos.
Los números reflejan esa realidad. Central Córdoba se ubica en la 11ª posición de su zona con apenas 12 puntos en 11 fechas: tres victorias, tres empates y cinco derrotas. Además, todavía no logró ganar fuera de casa en lo que va del torneo, un dato que evidencia sus dificultades para sostener regularidad.
A nivel ofensivo, el déficit es aún más marcado. Con solo 5 goles convertidos, es uno de los equipos con menor capacidad goleadora de su grupo. Un promedio de 0.45% bajo que condiciona cualquier aspiración de protagonismo.
La pelea por ingresar a los playoffs tampoco aparece sencilla. Hoy está a dos puntos del último clasificado, pero esa distancia podría ampliarse y empezar a alejar un objetivo que, por contexto y expectativas, parecía mínimo a comienzos de la temporada.
A esto se suma otro factor que no puede pasarse por alto: la tabla de promedios. Si bien no está en zona crítica, su ubicación (23º) obliga a mirar de reojo y no relajarse, especialmente en un torneo largo donde las rachas pueden cambiar escenarios rápidamente. Lo mismo ocurre en la tabla anual, donde también se encuentra en una posición incómoda.
El golpe de la Copa Argentina tampoco ayudó. La eliminación en primera ronda ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy (un rival de una categoría inferior) representó un retroceso importante, sobre todo teniendo en cuenta que ese certamen había sido el punto más alto del club en 2024.
En este contexto, la continuidad de Pusineri comienza a ser cada vez más cuestionada. De hecho, en la semana hubo una reunión clave con el entrenador y la dirigencia, donde quedó en claro que su continuidad estará atada al resultado del próximo partido ante Newell’s.
El equipo no encuentra respuestas dentro de la cancha y el margen de error empieza a achicarse cada vez más.
El parate por la fecha FIFA aparece como una oportunidad para reordenar ideas, ajustar piezas y recuperar confianza. Lo que viene no será un partido más: el próximo compromiso ante Newell’s puede marcar un punto de inflexión en la temporada… y también en el ciclo del entrenador.
Central Córdoba todavía está a tiempo de reaccionar. Pero el crédito ya no es el mismo. Y el presente, hoy por hoy, enciende todas las alarmas.
