La provincia se consolidó como una de las de mayor crecimiento en ventas al exterior de todo el país. La gestión de Gerardo Zamora impulsó una matriz basada en infraestructura estratégica, logística y valor agregado en origen. El modelo santiagueño demuestra que el acompañamiento del Estado potencia la respuesta del sector privado.
El salto del 25,4% en las exportaciones de bienes no es casualidad, sino el resultado de una política sostenida en el tiempo. La expansión de la red de rutas estratégicas y las mejoras logísticas permitieron reducir costos de flete, haciendo que los productos locales sean más competitivos en los puertos. A esto se sumó el acceso a financiamiento blando y programas de acompañamiento productivo que permitieron a las empresas locales escalar sus operaciones para llegar a nuevos mercados internacionales.
Más valor agregado en origen
El crecimiento de 2025 refleja un cambio profundo en la matriz productiva: hoy Santiago no solo exporta materias primas, sino que le suma valor a través de la agroindustria. Las economías regionales recibieron un fuerte impulso, permitiendo que la producción primaria se transforme dentro del territorio provincial. Esta estrategia generó nuevos puestos de trabajo y consolidó a la provincia como un actor confiable en el comercio exterior, diversificando los destinos de sus productos.

Una visión de largo plazo
Desde el Gobierno Provincial destacaron que estos resultados son parte de una estrategia que busca transformar a Santiago del Estero en el polo económico definitivo del norte argentino. “Cuando el Estado acompaña con reglas claras y obras, el sector privado responde invirtiendo”, señalan las fuentes oficiales. Los números de 2025 marcan un nuevo piso para la provincia, que ya proyecta seguir diversificando su oferta exportable para los próximos años, apostando a la tecnología y la sostenibilidad.
