La caída del consumo y la dificultad para sostener los alquileres están provocando un corrimiento de comercios desde el micro y macrocentro hacia zonas barriales en Santiago del Estero. Así lo advirtió el corredor inmobiliario Carlos Borges, quien señaló que el fenómeno se viene profundizando desde hace al menos seis meses, en un contexto económico que complica tanto a propietarios como a inquilinos.
En diálogo con La Mañana de Info de Info del Estero, Borges explicó que el mercado inmobiliario mantiene cierto dinamismo, aunque condicionado por la situación económica. “Es ágil siempre y cuando los valores se ajusten a la realidad. Hoy hay una brecha importante entre lo que puede pagar el inquilino y lo que se pretende cobrar”, indicó.
En el caso de los locales comerciales, el panorama es más delicado. Según detalló, el cierre de negocios en zonas céntricas responde directamente a la caída de ventas. “Los ingresos no alcanzan, las ventas bajan y los alquileres no se pueden sostener. Por eso muchos comerciantes dejan el centro y buscan instalarse en barrios, donde los costos son más accesibles”, sostuvo.
Este desplazamiento, sin embargo, también deja en evidencia una falta de planificación urbana. Borges remarcó que el crecimiento de nuevos barrios no siempre viene acompañado de servicios esenciales ni de una estrategia clara para el desarrollo comercial. “Es el municipio el que debe ordenar hacia dónde crece la ciudad, qué servicios llegan y cómo se proyecta el comercio”, afirmó.

En ese sentido, consideró clave articular políticas entre el Estado y el sector privado para lograr un desarrollo equilibrado. “Los barrios nuevos necesitan comercio, pero también infraestructura: transporte, seguridad, servicios básicos. Sin eso, el crecimiento es desordenado”, advirtió.
Por otro lado, el especialista también se refirió al mercado de alquileres para estudiantes, donde la demanda sigue siendo alta, especialmente entre noviembre y febrero. No obstante, señaló un cambio en las estrategias: “Antes dos estudiantes alquilaban un departamento chico; hoy buscan uno más grande para compartir entre cuatro y reducir costos”.
El escenario refleja una reconfiguración del mapa comercial y habitacional, marcada por la crisis económica y la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones de consumo y de acceso a la vivienda.
